Jueves, 19 de Enero de 2012 a las 0:17
Puyol y Abidal dan la vuelta al gol de Ronaldo Otro clásico para el Barça (1-2)
MARCOS LÓPEZ
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celebra su gol . Foto: Jordi Cotrina
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Con el balón torturó el Barça al Madrid. Con la pelota castigó la táctica ultradefensiva, miedosa, impropia de un grande, que presentó Mourinho para frenar al atrevido equipo de Guardiola, que rebuscó en su esencia para remontar el tanto inicial de Cristiano Ronaldo y silenciar el Bernabéu con dos goles que premiaron la fidelidad a un estilo. El Madrid no quiso jugar. Y perdió. El Barça creyó en su fútbol, obviando las patadas barriobajeras de los madridistas, enseñándoles que haga lo que haga
Mou está desquiciado.
CEMENTO ESTÉRIL
A cada clásico, la historia se repite. Guardiola sabe lo que quiere, Mourinho. no. Lo ha probado todo y no le ha salido nada. Con paciencia franciscana y esos genios que posee el Barça, volvió a desfigurar al Madrid hasta transformarle en un equipo sin alma. Tenía tanto miedo que hubiera firmado el 0-0, pero no pudo hacerlo. Ni siquiera con el gol de Ronaldo, otra prueba más de que Guardiola, y sus jugadores, supieron encontrar la puerta para abatir a Casillas. Y eso que el portero blanco fue el mejor. Hasta corta se quedó la victoria azulgrana,
Corta, pese a que Mourinho colocó cemento armado delante de Casillas. Toneladas de hormigón. Carvalho, que volvía tras cuatro meses, y Ramos en el eje central, Altintop, el desaparecido, escorado a la banda derecha y Coentrao a la izquierda. Y por delante, un bosque de piernas para enjaular a Messi, Xavi, Cesc y compañía. Puso a Pepe en el corazón del centro del campo escoltado por Xabi Alonso (derecha) y Lass (izquierda), mientras amontonó talento ofensivo para castigar a Pinto. A Ronaldo lo ubicó a la espalda de Alves, en la banda izquierda, Benzema se arrimaba a la derecha y Higuaín jugaba de nueve puro. ¿El Barça? Como siempre. con Pinto en la portería y los 10 elegidos que ganaron 1-3 en el Bernabéu hace poco más de un mes. Y el balón como tesoro.
Al inicio, hubo más miedo que fútbol. El Madrid no dio un paso atrás. Dio hasta cinco, acurrucado en torno a Casillas, que jugó horrible con los pies y soberbio con las manos. Al Barça, en cambio, le costó caro un desajuste defensivo de Alves, más despistado que de costumbre, porque permitió a Ronaldo galopar libremente por la pradera del Bernabéu antes de quebrar a Piqué y burlarse de Pinto porque la pelota se le coló entre las piernas. Un disparo del Madrid, un gol. Tan simple.
POCA EFICACIA
Ni un cuarto de hora había transcurrido y Mourinho, más mourinhista que nunca, sonreía feliz sin parar, eso sí, de protestar cualquier decisión arbitral. Sin hacer nada extraordinario, ganaba el partido. A partir de aquí, el Barça reaccionó con tranquilidad, generando muchas ocasiones, pese a que no tuvo puntería. Entre el palo, soberbio remate de cabeza de Alexis sin premio, las dos salvadoras manos de Casillas desviando felinamente los disparos de Iniesta y Messi, y un par de ocasiones más erradas, impidieron que el Barça obtuviera la recompensa merecida. El Madrid decidió que no tenía nada más qué hacer. Jugó a la ruleta rusa, pensando que el fútbol sería cruel con el equipo de Guardiola. Convertido entonces en un equipo menor, aculado y sin recursos, si Pepe es el arquitecto del fútbol blanco se entiende todo, fue superado por el Barça. Era cuestión de tiempo. Y el gol llegó, curiosamente, en un córner.
SACA XAVI, REMATA PUYOL
Se suponía que el Madrid era una fortaleza antiaérea. En un saque de esquina, con un aclarado digno de un partido de baloncesto, sirvió Xavi con fuerza desde el banderín, mientras Puyol cabeceaba como un león tirándose en plancha para silenciar al Bernabéu con un justísimo gol. Mourinho y su fama de estratega tirada, una vez más, por los suelos. El Barça, además, corrigió los problemas de Alves, desconectó a Ronaldo, que se fue a la otra banda, la derecha, con la desesperada entrada de Callejón y Özil. Mientras, Iniesta bailaba con el balón deleitando con un fútbol de ensueño. A su lado, Busquets se convirtió en un verdadero coloso.
A la espera de que llegara Messi, Alexis sostuvo al ataque del Barcelona desquiciando al Madrid con su movilidad, desparpajo y, sobre todo, su fortaleza física. A cada patada que recibía el chileno, se levantaba herido en su orgullo hasta que apareció el mago Messi. Él nunca se va de un clásico sin dejar algo grande. Un pase de extraterrestre, una inolvidable asistencia, para que Abidal, ¡sí el lateral izquierdo! llegara como una bala, y demostró que el fútbol siempre triunfa.
1, Real Madrid: Casillas; Altintop, Sergio Ramos, Carvalho, Coentrao; Pepe (Granero, m.80), Xabi Alonso, Lass (Özil, m.66); Higuaín (Callejón, m.66), Cristiano Ronaldo y Benzema.
2, F.C. Barcelona: Pinto; Álves, Piqué, Puyol, Abidal; Busquets, Xavi (Thiago, m.86), Iniesta; Cesc (Cuenca, m.88), Messi y Alexis (Adriano, m.82).
Goles: 1-0, m.11: Cristiano. 1-1, m.49: Puyol. 1-2, m.76: Abidal.
Árbitro: Muñíz Fernández (comité asturiano). Amonestó a Pepe (17), Coentrao (60), Callejón (68) y Carvalho (87) por el Real Madrid; y a Piqué (20), Busquets (55) y Puyol (79) por el Barcelona.
Incidencias: encuentro de ida de los cuartos de final de Copa del Rey, disputado en el estadio Santiago Bernabéu, lleno, con la presencia de 83.500 espectadores.