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  21 de Mayo de 2012     Edición de las 12:15 h.  

 

 
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Lunes, 9 de Enero de 2012 a las 1:53
El Espanyol celebra como un triunfo el empate y los azulgranas lamentan el penalti no señalado
Marcó Cesc, empató Álvaro (1-1)


DAVID TORRAS
 Puyol acosando a Thievy .
 Foto: Jordi Cotrina

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En cinco minutos, Cornellá vivio un montón de derbis. El Espanyol le estuvo buscando las cosquillas al Barça y al final lo pellizcó dolorosamente con un empate que los pericos celebraron como una victoria, puestos en pie, orgullosos de un equipo que nunca dobló la rodilla y que, inesperadamente, se quedó con un punto que el Madrid también festejará puesto en pie. El Barça flirteó con el marcador y el conformismo y acabó recibiendo un duro castigo, que vuelve a dejarle con el paso cambiado frente al líder, y que diluye el efecto del golpe dado en el Bernabéu.

El Barça, que suma ocho puntos menos que la pasada temporada, se entretuvo minutos y más minutos y, cuando ya estaba para marcharse a la ducha, Álvaro le dejó tieso. El empate pudo deshacerse a continuación, cuando los azulgranas quisieron hacer en un minuto lo que no pudieron en una hora larga. A un remate al larguero de Piqué le siguió una mano clarísima de Raúl Rodríguez rechazando el disparo de Pedro. Penalti no pitado por Turienzo que en el otro área sí estuvo fino para ver una mano de Messi y anular el gol. Un error que pudo haber supuesto el 1-2 y que los apóstoles del Villarato pasarán por alto, que con el Madrid delante y a cinco puntos esa cantinela ya no está de moda.

Esos cinco minutos finales tuvieron más intensidad que los otros 85. Faltó más juego y un punto de pasión, pero se agradecieron las buenas forma de unos y otros, fieles al buen rollo que desprenden Guardiola y Pochettino y a la paz sellada en el palco. No hubo malos gestos en el campo, pero sí episodios reprobables, como los gritos racistas contra Alves y los insultos a Shakira. Y en la grada dos grandes pancartas, una reivindicativa («Catalunya es mès que un club») y otra ocurrente («Qatar is not Catalonia») que también suscribirían muchos culés.

Al Espanyol le sienta bien Cornellá, se nota que esta sí es su casa y que la grada está más conectada que nunca con el equipo. Nada que ver con los fríos tiempos de Montjuïc. El cambio de escenario ha provocado que, en citas como la de ayer, los pericos estén más cerca de una afición de la Premier que de la Liga y que empujen a los suyos con un aliento inquebrantable, desde el primer cántico hasta el emotivo ritual que mantienen inalterable en el minuto 21, con esos 6o segundos de sentidos aplausos en recuerdo de Dani Jarque, el capitán eterno. De la misma manera que el único azulgrana que sigue librándose de ser tratado como el peor enemigo es Iniesta, el único culé admirado, el único que merece también admiración y agradecimiento eterno.

INIESTA, UN OASIS
Con el balón, Don Andrés también se ganó el respeto con una actuación exquisita, muy por encima de todos los demás. Hoy no estará en la gala de Zúrich junto a Messi y Xavi como hace un año. Pero merecería acompañarles. Cesc Fàbregas, tampoco, aunque si sigue así es fácil que algún día ocupe ese podio, empeñado como está en recuperar el tiempo perdido, ahora que al fin ha vuelto al equipo perfecto para él. Otro gol, y ya van 14, como si fuera un delantero, que lo es, y un centrocampista, que también, un tres en uno.

El gol de Cesc pareció abrir el camino a otra cómoda victoria azulgrana, con un Espanyol que pareció titubear, pero lejos de venirse abajo, los chicos de Pochettino se sacudieron los nervios y la presión, y cumplieron la palabra dada del técnico. Nada de echarse atrás. Un paso al frente y a buscarles las cosquillas. Y se las encontraron. El problema es que les faltó redondear lo mucho que crearon y Thievy corre más que remata, aunque su cabeza peinó el balón antes del gol de Álvaro.

Pero el Espanyol se comportó como un valiente frente a un Barça al que le faltó lo que siempre le sobra: espíritu y ambición. Y nadie mejor para retratarlo que Messi. Quien hoy será el rey del escenario, tuvo una actuación nunca vista. Invisible.

1 - Espanyol: Cristian Álvarez (Kiko Casilla, min.81), Raúl Rodríguez, Amat, Héctor Moreno, Dídac, Romaric (Álvaro Vázquez, min.64), Forlín, Weiss (Javi López, min.46), Thievy, Verdú y Sergio García.
1 - Barcelona: Valdés; Alves, Puyol, Piqué, Abidal, Sergio Busquets, Xavi, Iniesta, Messi, Cesc (Keita, min.85) y Alexis (Pedro, min.71).
Goles: 0-1: Cesc, min.15. 1-1: Álvaro Vázquez, min.86.
Árbitro: Turienzo Álvarez (Colegio castellano-leonés). Mostró tarjeta amarilla a Messi (min.13), Romaric (min.45), Raúl Rodríguez (mi.70), Álvaro Vázquez (min.76), Amat (min.90) y Forlín (min.90+1).
Incidencias: Partido de la decimoctava jornada disputado en el estadio de Cornellà-El Prata ante 35.122 espectadores. Antes del encuentro se guardó un minuto por el doctor Salvador Oliveras, quien fuera médico del Espanyol durante más de treinta años y que ha fallecido recientemente.


 
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