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  21 de Mayo de 2012     Edición de las 12:15 h.  

 

 
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Jueves, 5 de Enero de 2012 a las 0:05
El Barça tumba a Osasuna y decide la eliminatoria (4-0)
Cesc y luego Messi


DAVID TORRAS
 Cesc Fábregas celebrando su segundo tanto
 Foto: Jordi Cotrina

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El Barça puso el pie en el 2012 con la misma firmeza que mostró en todo el 2011. Así que el Camp Nou vivió el primer acto del nuevo año con el mismo entusiasmo de siempre y la sensación de que todo seguirá igual por más que caigan las hojas del calendario y el tiempo corra. El Barça de Pep Guardiola no cambia y, ayer, agarró la Copa con la fuerza de quien no quiere dejar escapar nada y arrolló al honrado Osasuna (4-0). Por encima de la prudencia, el Barça está ya en cuartos de final, esperando pacientemente rival. Parece encaminado a un reencuentro con el Madrid, pero a Mourinho todavía le queda apretar los dientes en Málaga para defender el título del que tanto presume Florentino. El único.

Guardiola no tiene nada de que quejarse por más seguro que esté de que sus chicos también han andado de fiesta estas vacaciones. Messi, más que nadie. Tiene bula y ha llegado más tarde que los demás. Pero en el campo volvió a ser el primero. Pasó de ser baja al mediodía para acabar saliendo como si ese «dolor de panza» solo se le pasara con el balón entre los pies. Ni una hora aguantó en el banquillo y a la que apareció, en medio de un estadio puesto en pie, intuyendo que algo iba a ocurrir, pim pam, dos goles, y eliminatoria zanjada. Los números del equipo son espeluznantes. Desde que Thiago Silva marcó con el Milan en la Liga de Campeones, el balance es de otro mundo: 53 goles a favor y cero en contra.

ENIGMÁTICO
A menudo, el Barça es indescifrable incluso con la alineación en la mano. Guardiola le ha dado tantas vueltas al sistema, en esa reinvención constante sobre la base del modelo, que hoy más que nunca ha llegado un punto en que hay que esperar a que se despliegue en el campo para ir encajando los nombres. Pieza a pieza. Ayer, por ejemplo, se intuía una defensa de tres pero no que Mascherano ocupara el ala izquierda. Con Messi en el banquillo, aceptado ya la propuesta del nueve mentiroso, el elegido fue el chico que a Pep le vale para todo y que le ha conquistado: Cuenca. Primero en el centro y después en la banda, intercambiando el papel con Pedro, el Cuenca de antes y que va pillando la chispa que le falta.

Cada uno en su sitio y Cesc en todas partes. La buscada anarquía del que muchos consideraban un fichaje innecesario se ha convertido en un arma con silenciador. Sin hacer ruido dispara por donde menos lo esperas y mucho más si a su lado tiene al mejor cargador del mundo, un tipo que donde pone el ojo pone el balón: Xavi, el arquitecto, el hombre que inventa pases que otros no pueden siquiera imaginar. Así que le puso dos balas en el cargador, la primera tras una doble pausa exquisita, que él resolvió por abajo, y la segunda en una asistencia interior, que convirtió en una vaselina maravillosa, tal que fuera Romário.

En 20 minutos escasos, el Barça encarriló el partido y disipó el ligero cosquilleo que provocó la salida de Osasuna. Mendilibar no engaña. Es de los que cumple lo que dice, a diferencia de otros, y tiene el valor que le falta a alguno de sus colegas, o a unos cuantos. Ante lo que dio ser una misión imposible, y pese a los ocho goles que se llevó en la Liga, prefirió ser valiente. Morir por morir, salió a buscar al campeón, en las narices de Pinto, pero la presión le dio para poco. No hay equipo en el mundo capaz de salir de su guarida, casi de la línea de su portería, como lo hace el Barça, toque tras toque, dibujando triángulos y más triángulos, ocupando espacios y desapareciendo al instante. Estar sin estar.

A esos dos fogonazos de Cesc le siguió una galopada. El Barça se desbocó, abierto, atacando por fuera y por dentro, y con firmeza impecable atrás que hizo que Pinto jugara mucho más con el pie que con la mano. Le faltó rematar ese rondo interminable, en el que el árbitro se tragó un penalti a Cuenca, y Riesgo hizo honor a su apellido y sacó todo lo que pudo. Hasta que apareció el enfermo. Messi, uno que no tiene cura: metió dos goles en un plis plas. El Barça, en 30 partidos, ha logrado 99. Año nuevo, el Barça de siempre.

4 - Barcelona: Pinto; Alves, Mascherano, Piqué, Puyol, Sergio Busquets, Xavi, Thiago; Cuenca (Alexis Sánchez, min.74), Cesc (Keita, min.87) y Pedro (Messi, min.59).
0 - Osasuna: Riesgo; Damià, Lolo, Sergio, Raitala, Timor, Nekounam, Cejudo (Lamah, min.68), Annunziata (Ibrahima, min.84, Lekic y Roberto Torres (Puñal, min.71).
Goles: 1-0: Cesc, min.14 2-0: Cesc, min.18. 3-0: Messi, min.72. 4-0: Messi, min.91.
Árbitro: Fernández Borbalán (Colegio andaluz). Mostró tarjeta amarilla a Cesc (min.17), Nekounam (min.27), Cuenca (min.30) y Sergio (min.44).
Incidencias: Partido de ida de los octavos de final de la Copa del Rey disputado en el Camp Nou ante 64.124 espectadores.


 
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