Jueves, 24 de Noviembre de 2011 a las 2:18
El Barça gana al Milan en una soberbia actuación y acaba líder del grupo con los 'tifosi' aplaudiendo a los azulgranas Triunfo de prestigio en Milán (2-3)
MARCOS LÓPEZ
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Xavi, Messi y Keita celebrando el gol de Van Bommel en propia puerta Foto: Jordi Cotrina
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San Siro sabe mucho de fútbol. Pero desde hacía tiempo no había visto una obra tan excepcional de un equipo. Cuando terminó el majestuoso partido, derrotado el Milan de
Ibra (2-3), el Barça se retiró a los vestuarios dejando la esencia de un juego celestial, recogiendo aplausos de los
tifosi. No perdió nadie. Ganó el fútbol. El Milan fue mucho mejor que en el Camp Nou y el Barça, respetuoso con su historia, dignificó San Siro con un triunfo lleno de grandeza. Acaba líder de grupo y sabe Europa que el campeón no se relaja. Y en medio de esa alegría, los casi 5.000 culés tuvieron un emotivo recuerdo: «¡
Tito, Tito!», gritaron en las gradas del templo lombardo.
Noche grande, noche vertiginoso. Un partido maravillosamente imperfecto. Digno de estudio en la escuela de entrenadores, hermoso para el aficionado, ya fuera rossonero, culé o neutral, y extraordinario para cualquiera. Se cansaron los futbolistas y hasta la gente de verlo porque no había tregua. Al Barça le costó encontrar el balón, pero cuando Xavi tomó las medidas a la resbaladiza hierba -parecía una pista de hielo-, todo fluyó con naturalidad. Con un osado 3-4-3, y Piqué en el banquillo, se plantó Guardiola en su querida Italia, dejando la desnuda espalda de Puyol como testigo de un técnico valiente que solo entiende el fútbol atacando.
LECCIÓN DE XAVI
Mientras Xavi tejía otra obra maestra con paciencia de orfebre -donde otros caían, él se mantenía en pie cosido a la pelota-, Thiago dictó una lección magistral. Un joven, adolescente él, no se arrugó jamás por la grandeza del partido. A los 11 minutos, Guardiola le dijo a Messi, que salió pegado a la banda derecha, que se fuera al centro del ataque. Y Thiago se vino junto a la cal. Desde allí, desde la perseverancia defensiva de ese adolescente, nació el trabajado gol azulgrana en propia puerta de Van Bommel.
Thiago peleó la pelota como si le fuera la vida en ello. Se la llevó, vio a Cesc, este a Messi y a partir de aquí una sinfonía colectiva. Movimientos al espacio de todos los delanteros para que Keita entrara por el carril izquierdo metiendo el balón en un volcán. Cualquiera que lo tocara era gol. Gol o gol. Salió la pierna de un tronco, Van Bommel, y el Barça halló premio a su artístico fútbol.
Siete minutos más tarde, Seedorf charló con Ibra, y Puyol supo que detrás suyo había un océano. Lo que había fallado previamente a puerta vacía Robinho -ese gol que saldrá en todos los vídeos de las pifias del año- lo acertó después el sueco. El Barça se levantó de ese error defensivo con una respuesta majestuosa. En 25 minutos, hizo de todo y bien. Messi, al larguero, Villa, al cuerpo de Abbiati y, al final, Messi, que tuvo que repetir el penalti dos veces por hacer una paradinha, no erró.
HERMOSA BATALLA TÁCTICA
La primera parte duró una eternidad. Allegri, el técnico del Milan, astuto; Guardiola, su colega del Barça, intervencionista al máximo desde la pizarra hasta moviendo las piezas, cual bailarines, sobre esa pista de hielo. Cada minuto era un tratado de táctica. Al pausado tsunami azulgrana le sucedía la salvaje respuesta milanista. Una delicia de partido. En la segunda mitad, Allegri sacó a Pato por Robinho, un mensaje que obligó a Guardiola a incrustar a Busquets como central postizo. Puro ajedrez futbolístico. El Barça empezó sin extremos (Thiago y Villa) y acabó con dos balas en la banda: el valiente Alexis y el infatigable Pedro.
Llegó antes el golazo de Boateng, exquisito el control en el aire, soberbio el taconazo en velocidad sobre Abidal y un violento derechazo aprovechando que Valdés se venció por una vez al lado equivocado. A tal maravilla tocaba ver una obra maestra. Desde atrás, el balón transitó sigiloso entre Cesc y Messi, esperó como si tomara un café en el Duomo, hasta que Xavi irrumpió con una elegancia suprema. Si alguien pregunta qué es el Barça, recuerden ese gol que silenció San Siro. Por favor, no lo olviden nunca. No hay equipo perfecto, ni el de Guardiola, pero los tifosi dirán que anoche vieron uno que se le acercó.
2. Milan: Abbiati; Zambrotta, Nesta (Bonera, min.66), Abate, Thiago; Van Bommel (Nocerino, min.72), Seedorf, Aquilani, Boateng; Ibrahimovic y Robinho (Pato, min.46).
3. Barcelona: Valdés; Puyol, Mascherano, Abidal; Busquets, Xavi, Thiago (Dos Santos, min.90+), Keita, Cesc Fàbregas (Pedro, min.80); Villa (Alexis, min.67) y Messi.
Goles: 0-1, min.14: Van Bommel (p.p.). 1-1, min.20: Ibrahimovic. 1-2, min.29: Messi (p). 2-2, min.54: Boateng. 2-3, min.63: Xavi.
Árbitro: Wolfgang Stark, de Alemania. Mostró cartulina amarilla a Aquilani (min.24), Nesta (min.30), Mesi (min.31), Van Bommel (min.34), Puyol (min.43), Abidal (min.45+), Mascherano (min.85) y Zambrotta (min.86).
Incidencias: partido correspondiente a la quinta jornada del grupo H de la Liga de Campeones, disputado en el estadio Giuseppe Meazza de Milan, ante 85.000 aficionados.