Jueves, 10 de Noviembre de 2011 a las 0:12
Un golazo del centrocampista salva al Barça en una fría noche copera ante un aplicado Hospitalet Iniesta salva la noche
MARCOS LÓPEZ
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Rafinha avanza con el balón Foto: Jordi Cotrina
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Iniesta dejó su firma. Con un golazo para que el triste, frío y desangelado debut en la Copa - no se llenó el nuevo estadio de Hospitalet-, tuviera algo para el recuerdo. Había más gradas vacías que llenas, pero Iniesta no entiende de escenarios ni de hierba, sea natural o artificial, porque estuvo dejando detalles mágicos cada vez que cogía la pelota. Hasta que se inventó un golazo de la nada. Regateó, eso sí, con astucia antes y luego dejó que la pelota volara hacia la escuadra.
No hubo gente en la grada, un desastre para el Hospi, una señal de que ni el mejor Barça - solo faltaban Messi y Alves-, pudiera reunir al público la noche en que Guardiola demostró que al pozo de La Masia no se le agota el agua. Salió Tello de titular, un extremo atrevido, descarado, de la calle. Salió luego Rafinha, el hermano de Thiago, ejerciendo de falso delantero centro, de nueve mentiroso, supliendo a Cesc. Suficientes buenas noticias para detectar que el Barça tiene futuro, aunque no todos llegarán para quedarse definitivamente en el Camp Nou.
Si miran a Iniesta, el hombre del partido, un golazo, que mereció la ovación espectacular del poco público, tienen la ruta indicada. No se desviaran porque Iniesta respeta primero al balón, al fútbol y a la Copa.
ORDEN Y DIGNIDAD
Resistió el equipo de Vinyals con entereza. Y, sobre todo, con dignidad, acabando incluso en el área de Pinto, que tuvo que lucirse en la segunda mitad con una gran parada. Amparado en las prodigiosas manos de Moragón, el portero suplente del Hospi, estuvo ordenado en el área. Tanto en la suya como cuando se asomó al hogar de Pinto, cuya pillería enredó a David Haro cuando lo tenía demasiado cerca. «Ha silbado alguien, ya os podéis imaginar quién», dijo el extremo derecho en el descanso del partido para disculparse por su error. Tenía el balón y la portería muy cerca, pero pensó que el árbitro había indicado fuera de juego. No fue así. Y Pinto ya se sabe que es especialista en silbar, aunque a diferencia de lo que hizo en el partido ante el Copenhague no presumió del gesto.
OTRO EXTREMO
El Barça, con cinco campeones del mundo (Puyol, Xavi, Iniesta, Cesc y Villa), se tomó la Copa en serio. Guardiola no está para tirar trofeos. Ni mucho menos. Devolvió la titularidad a Fontàs, que no jugaba desde inicios de septiembre, recordó que Jonathan dos Santos le sirve como lateral derecho y demostró que está empeñado en sacar extremos de donde sea. Primero Isaac Cuenca, luego Deulofeu (anoche descartado) y ahora Cristian Tello. Hasta en eso, el Barça está viviendo un cambio, no solo por colocar a verdaderos especialistas en la banda sino porque también ha insistido en lanzar desde fuera del área.
Villa primero, Keita, después y, finalmente, Iniesta. Si se cierra el rival, toca abrir la defensa a larga distancia. Así llegó el imponente zambombazo del padre de Valeria, la niña a la que enseñó su chupete. Tras ese gol, al borde del final de la primera mitad, el Barça creyó que ya tenía el trabajo hecho. No fue así.
En la segunda parte, obsesionado Villa en romper su enemistad con el gol, el equipo de Guardiola no tuvo la precisión del inicio. El Guaje lo intentó desde todos los sitios, pero topó siempre con el acierto de Moragón. Se vio que Puyol sigue teniendo las piernas frescas, que Maxwell está un poco oxidado -David Haro le generó muchísimos problemas-, que Tello es valiente cuando encara y que Rafinha quiere dejar de ser el hermano de Thiago o el hijo de Mazinho. A medida que se acercaba el final, iban cayendo jugadores del Hospi, derrengados tras un extraordinario esfuerzo físico.
El Barça, que terminó con seis jugadores de casa (Puyol, Fontàs, Busquets, Xavi, Tello y Rafinha), no tuvo la lucidez de costumbre. Y mira por donde, salió ganando con un ajustado 0-1 y de manera insólita. Con un chupinazo desde fuera del área para aclarar un poco más la Copa.
Hospitalet: 0. Moragón; Peque, Lucas Viale, Manu Viale, Mousa; Pol Llonch (Ángel Sánchez, m.67), Manel, Haro, Toni Vela, Sergio Cirio (Adai, m.46) y David Prats (Pedraza, m.46).
FC Barcelona: 1. Pinto; Dos Santos, Fontàs, Puyol, Maxwell; Keita, Xavi, Iniesta (Busquets, m.63); Cesc (Rafinha, m.76), Villa y Tello.
Gol. 0-1, m.42: Iniesta.
ÁRBITRO: Del Cerro Grande. Amonestó por parte de l'Hospitalet a Lucas Viale (m.38).
INCIDENCIAS: Partido de ida de los dieciseisavos de final en el Nou Municipal, ante unos 2.500 espectadores. Los jugadores locales lucieron bigote como parte de una campaña de sensibilización contra el cáncer de próstata.