En cuanto ha pisado el Camp Nou, Leo Messi ha vuelto a comportarse como lo que es: el símbolo del mejor Barça de la historia. «Todavía no está en forma», dijo Guardiola, en un comentario que sonaría a chiste sobre cualquier jugador que acabara de meter tres goles. Pero con Leo, no. Con él siempre cabe esperar mucho más. Y nadie lo sabe mejor que Guardiola, el responsable de haberle dado todo lo que necesitaba para convertirse en el número uno. Y así seguirá. El 10 se mantendrá como 9, la posición en la que más cómodo se siente y que le ha permitido escalar en un
que parecía vetado para alguien que no tenía el perfil de un goleador. Hoy, en cambio, Messi está un poco más cerca de los grandes
Quién iba a pensar no hace mucho que a sus dotes como regateador, a su fantasía,
La Pulga iba a añadir una efectividad tan demoledora. Su triple ante el Sevilla, el sexto que consigue, además de los cuatro goles que le marcó al Arsenal, le han colocado a la misma altura que dos futbolistas de perfiles muy distintos: Rivaldo y Etoo. Son ya 130 goles, recién cumplidos los 23 años. Con contrato hasta el 2016, coincidiendo con el final del mandato de Sandro Rosell, le queda mucho tiempo para engordar esa cuenta e ir alcanzando a los goleadores más legendarios del club. Le faltan, por ejemplo, solo siete goles para igualar a Alcántara, el
romperedes, aunque el podio de los tres grandes le queda aún lejos: César (235), Kubala (196) y Samitier (178).
EL CAMBIO DE VILLA
Pero desde que se alejó de la banda para colocarse en el centro, lo tiene más fácil. Guardiola lo ha mantenido en esa posición, en especial en las grandes citas, y el propio Messi se muestra cada vez más reacio a moverse de ahí. Ni siquiera la llegada de Villa variará esa idea. El fichaje estrella del campeón se moverá más por la banda izquierda, donde ya está acostumbrado a actuar, por más que durante el partido intercambien posiciones. De momento, en su debut, Villa confirmó el cambio que ha dado su vida deportiva. «Ya he sufrido tantas veces a Leo como rival que es muchísimo más agradable tenerle a tu lado. Es una alegría verle jugar y saber que es tu compañero», reconoció tras celebrar un título en el primer día que se vistió de azulgrana.
EL DEBATE EN ARGENTINA
A la que Messi se ha reencontrado con el Barça, en Argentina ya han vuelto a preguntarse por qué este Leo es tan distinto al suyo. Ayer, en el diario Olé, Carlos Carnapeto daba una respuesta sensata y con envidia sana. «Lionel Messi la rompe en el Barcelona de un modo tal que el contraste con lo que produce en la selección es inevitable. Lo poco lúcido e ilógico es quedarse sólo con el título, matar a Leo ("si es más catalán que argentino ese") y no ir a buscar el porqué. El partido ante el Sevilla es una muestra: a ver, el Barça no es Messi + 10, es 10 + Messi. Otros edifican, y Leo define».
Mientras la figura del 10 sigue agrandándose, la del 9 se empequeñece día a día. Condenado al banquillo, el futuro de Ibrahimovic sigue en el aire, aunque el mensaje de Guardiola choca con la dificultad que implica ahora mismo su salida. En medio de este compás de espera, en el que también se busca un mediocentro, aparece el Gamper y el regreso de Ronaldinho. El Camp Nou se prepara para otra fiesta. Y doble. El homenaje al ídolo y la entrega de la Liga.