Jugó el miércoles y jugará el domingo. Para que no haya dudas, Pep Guardiola ya anunció ayer que Leo Messi participará también en le segundo amistoso de la gira. Un motivo más para que los pequineses acudan al Nido de Pájaro y para que los aficionados barcelonistas se sienten ante el televisor a las dos de la tarde y desistan de ir a la playa, o retrasen la visita, para ver al Barça ante el Gouan. Para volver a ver a Messi.
«Jugará seguro» adelantó Guardiola, tranquilizando así a los seguidores, los espónsors y la organización. Y Messi, encantando. Lo que más le place es disputar partidos. Por eso no tuvo ningún reparo en jugar frente al combinado coreano. «No me enteré de ninguna polémica. El míster me hizo jugar y jugué», explicó ayer tan tranquilo, convertido de nuevo en el representante más carismático de la plantilla. Indiferente a la crisis que se había vivido en el hotel Mayfield de Seúl la noche previa, después de que Guardiola dijera que no iba a participar en el encuentro.
No habrá polémica esta con los organizadores, que podrán respirar tranquilos y seguir vendiendo entradas. El reclamo existe. El nombre de Messi y el antecedente de su estreno en la pretemporada, al marcar dos goles en los 15 minutos que disputó. Como si sus hazañas cobraran categoría de leyendas al instante, un periodista creía que había anotado las dos dianas en tres minutos. Igual lo consigue el domingo.
COGER EL RITMO
«Lo importante es coger el ritmo», admite Messi, parafraseando los consejos de los técnicos, que no quieren sufrir bajas ante la carestía de efectivos en los primeros compases de la pretemporada. La doble sesión de hoy quedó cancelada por el desgaste que provocan el calor y la humedad.
Con un ojo en el campo y una oreja en el mercado está Guardiola. Pendiente de que no se lesione Messi ni nadie, y pendiente de las gestiones del club para formalizar algún fichaje, sea el de Cesc o el de un mediocentro. «Seguimos buscando; si hay posibilidades, se harán y, si no, tiraremos con lo que tenemos», explicó el entrenador azulgrana que, para regocijo de los periodistas chinos, afirmó que estaría encantado de recibir un futbolista de esa nacionalidad en el Barça.