Miercoles, 16 de Junio de 2010 a las 21:42
EL ACLARADO Borrón inesperado en un gran año del Barça de básquet
José Carlos Sorribes
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Que nadie se equivoque. Este ha sido un gran año del Barça de básquet. Solo cabe calificar de esa manera el hecho de que el club haya llevado a sus vitrinas la segunda Copa de Europa después de la inolvidable final four de París. Ahora bien, el 3-0 ante el Caja Laboral es tan inesperado como casi inexplicable, aunque eso no quiere decir que no haya que analizar los motivos de tan contundente varapalo. Y salta a la luz que los ha habido fundamentalmente de tipo mental. El Barça ha llegado a la final desenchufado y cuando ha intentado poner remedio a la situación ha sido cuando ya estaba contra las cuerdas y en territorio enemigo. Yo era de los que creía que el equipo de
Xavi Pascual iba a ser capaz de remontar el 0-2 en la final, pero contando con el equipo que se proclamó brillante campeón en París, no el que en este mes de junio ya estaba con las baterías, físicas y mentales, más que justas.
El principal problema del Barça radicaba en la unanimidad de los pronósticos, lo que provoca una involuntaria e inevitable falta de concentración, como la que manifestó en un primer partido que marcó la suerte de la eliminatoria. Y a la vez esta situación se convertía en el gran aliado del Caja Laboral, un equipo al que nadie le concedía ninguna posibilidad. Ni haber eliminado al Madrid aumentó el cachet del equipo de
Dusko Ivanovic. Pues bien, el extécnico del Barça se sintió absolutamente cómodo con ese rol, igual que su equipo. Unos y otros supieron atacar a la línea de flotación del Barça, es decir sacar a
Rubio y Navarro de su rendimiento habitual. Y lo consiguieron sin ninguna duda, sobre todo con un dispositivo defensivo tenaz contra
Navarro. Un poco a lo
Mourinho, por así decirlo. Desactivados los motores exteriores del Barça, el equipo no halló otra respuesta pese al buen trabajo del infatigable
Mickeal.
La dura derrota puede dejar huella. Lo digo en el sentido de que la plantilla necesite algún ajuste o mejora para que no se implante la sensación de que, controlado
Navarro, el Barça se queda sin su líder natural y algo seco en ataque. Pero insisto en que sería injusto empezar a hacer ahora balances negativos de un curso para la historia. Porque nadie es perfecto y a veces resulta imposible mantener siempre el mismo nivel. En el año en que todos los analistas hablaban de un duelo exclusivo Barça-Madrid, el campeón de Liga está en Vitoria. Tampoco es un mal anuncio para una Liga ACB que no vive, precisamente, sus mejores tiempos.