el entorno . com  -  Noticiario del Barça
  9 de Febrero de 2012     Edición de las 12:16 h.  

 

 
Secciones

Ver noticias de sorribes
Lunes, 10 de Mayo de 2010 a las 14:27
EL ACLARADO
El orgullo de ser culé


José Carlos Sorribes

PUBLICIDAD
Fueron tantas y tantas las imágenes de la noche gloriosa del Omnisports Bercy de París que casi es mejor hacer un rápido repaso. De Xavi Pascual a Juan Carlos Navarro, pasando por Victor Sada. O de Gerard Piqué a Carles Puyol. Un 9 de mayo del 2010, el Barça dio una lección de baloncesto ante el todopoderoso Olympiacos (el club que más ha invertido en su plantilla este año) y una lección no menor de compromiso, y de orgullo de pertenencia a un club como el Barça que vive los mejores días de su historia.

LOS ARQUITECTOS: UNO DE GAVÀ Y OTRO DE RIPOLLET.
Los paralelismos con el equipo de Pep Guardiola son tan evidentes que casi resulta innecesario recordarlos. El Barça ha vuelto a tocar el cielo europeo gracias a la labor de un entrenador de Gavà (Xavi Pascual) y un secretario técnico de Ripollet (Joan Creus), unidos por el cordón umbilical de la sensatez, la capacidad y la humildad. Uno dirige en el campo con maestría absoluta (su actuación en la final y preparación previa fueron de libro) y otro ha planificado una plantilla definida por un sentimiento colectivo y una generosidad impropias de equipos de altísimo nivel. El club ha encontrado muy cerca de casa lo que otras veces se ha buscado lejos y con resultados mucho menores.

JUAN CARLOS NAVARRO.
Los elogios se agotan con el escolta de Sant Feliu de Llobregat, pese a que en alguna ocasión mentes osadas han cuestionado su rendimiento en las grandes ocasiones. Pues no. Juan Carlos Navarro es un genio del baloncesto. Punto. Una superestrella. El gran líder. Las lágrimas que derramó un tipo habitualmente frío como es él solo revelan una cosa: empieza a hacerse mayor. El mes que viene cumple 30 años y seguro que en París pasaron por su cabeza a todo tren muchas imágenes. Instantáneas de esa década larga que lleva en el Barça desde aquel entrenamiento en que se atrevió a retar al propio Sasha Djordjevic. Juanqui es único. El día que se retire lo comprobaremos aún más.

DE BASILE A SADA.
El compromiso de esta plantilla llega también en veteranos curtidos como Gianluca Basile. Ponían la piel de gallina sus declaraciones a Víctor Lavagnini al final del partido cuando le recordaba que ha tardado 11 años en llegar a cumplir un sueño. “Lo importante es creer”, decía. O los nueve de Jaka Lakovic, un culé más, que apenas jugó en la final y estaba tan feliz como el que más. Porque era el día de Víctor Sada, un jugador imprescindible en un equipo campeón. Uno de aquellos que pocas veces se lleva los focos, pero que siempre cumple y trabaja a destajo. En los entrenamientos y en los partidos. Navarro fue el MVP, sin duda, pero el relevo de Sada a Ricky Rubio tuvo un valor equiparable. Como la seriedad y el acierto de hombres como Mickeal, Lorbek, Morris o Ndong, los extranjeros fichados esta temporada y que parece que lleven toda la vida en el Palau.

RICKY RUBIO.
El base llegó al Barça para vivir noches como la de ayer, y no estar de vacaciones en su casa de El Masnou viendo el partido por televisión si hubiera fichado por el segundo peor equipo de la NBA, ubicado en la fría Minneapolis. No fue probablemente el partido con el que soñó Ricky pero también puso su granito de arena, pese a esas pérdidas de balón que, seguro, le harán crecer todavía más. Que nadie dude, por supuesto, de que el fichaje y la inversión realizadas con otro talento natural han ayudado de forma decisiva a conseguir esta segunda Euroliga.

LAPORTA Y LOS CINCO MAGNIFICOS.
Cuando el presidente Laporta entró en Bercy escoltado por los cinco magníficos, con el partido ya iniciado, todo el mundo sabía que la victoria no se podía escapar. La imagen de los jóvenes Piqué, Bojan, y Busquets, y los veteranos Xavi y Puyol, con su camiseta del Barça, fue un subidón impagable. Eso es compromiso con unos colores y con un club que te ha acogido desde la infancia, eso es sentirse culé hasta la médula. Eso hace al Barça un equipo único. El club ha gestionado de forma admirable la final four de París con esa fila cero repleta de invitados, entre los que había sitio para viejas glorias del básquet de ayer y para las grandes estrellas del fútbol de hoy.

De esta manera, la final solo podía tener un epílogo feliz. Porque nadie ha dudado en ningún momento de que el Barça de Xavi Pascual es, probablemente, el mejor equipo que ha entrenado y jugando nunca en el Palau Blaugrana. Con permiso de los campeones del 2003. Que también eran muy grandes.


 
Zerowatts

elentorno.com. © Copyright 2000-10, Todos los derechos reservados
Todas las marcas y logotipos son propiedad de sus respectivos dueños.