Viernes, 2 de Abril de 2010 a las 11:07
EL ACLARADO París vuelve a llamar al Barça de básquet
José Carlos Sorribes
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Valga el símil por haber conseguido la clasificación en la plaza de toros de Vistalegre, reconvertida desde hace unos años en la sede del Real Madrid de baloncesto. El Barça de básquet vuelve a París por la puerta grande. Lo hará por tercera vez en busca de un título europeo. Esta vez con el gran reto de cumplir el tópico de a la tercera, la vencida, después de las decepciones de 1991, el año de
Bozidar Mljkovic en el banquillo, y de 1997, la del famoso tapón de Vrankovica Montero ante el Panathinaikos.
Pero no es momento de recordar esos días amargos sino de glosar la brillantísima clasificación del Barça, con dos victorias en 48 horas en campo madridista. El 78-84 del jueves llegó en el mejor pulso de toda la eliminatoria. El Madrid, con la amenaza de la eliminación, dio su versión más acertada en un partido jugado a cara descubierta. Fue un choque de estados emocionales. Y el Barça, seguro de sus fuerzas, supo responder siempre a las acometidas de su rival. Lejos de la titubeante imagen del Palau fue el bloque compensado que ha sido toda la temporada.
El equipo encontró además al mejor
Ricky Rubio de la eliminatoria. El base de El Masnou está hecho de la misma pasta que
Juan Carlos Navarro. Después de tres actos poco afortunados emergió en el cuarto en toda su plenitud.
Ricky no se arrugó nunca y creó continuos desequilibrios con sus continuas penetraciones en velocísimas transiciones. Se complementó perfectamente con
Navarro, que volvió a estar en la línea del tercer partido con triples que no solo hundieron al rival, también al público de Vistalegre. Si ambos funcionan a la vez, el Barça es una máquina sublime. Y como en este equipo las victorias no son cosa de uno ni de dos, ambos tuvieron en
Lorbek a un eficaz ayudante cerca del aro. El esloveno es una joya. No abundan los hombres altos con la habilidad y el tiro de un alero.
El 7 de mayo, el Barça se enfrentará en semifinales al CSKA de Moscú, un serio rival que ha eliminado al Caja Laboral, también por 3-1. El dato sirve para demostrar el potencial de un equipo que no ha echado de menos la marcha de
Ettore Messina al Madrid.
El Barça, después de ganar la Copa, ya ha cubierto uno de sus objetivos de la temporada: estar en la final four, o lo que es lo mismo poder pelear por su segundo título europeo. Ya no podrá hacerlo el Madrid. Y en función de la altísima inversión hecha cabe hablar de fracaso europeo. No por su papel ante el Barça, sino por esa derrota en casa ante el Maccabi que les condenó a un cruce con los azulgranas.
Y una reflexión final acerca de los entrenadores. Pocos técnicos en la historia del Barça pueden decir que han ganado en la pista del Madrid una misma temporada.
Xavi Pascual es un ejemplo. De seriedad, de rigor, de trabajo y de saber estar.
Messina, por contra, es el rostro de la crispación casi permanente, del desasosiego, y también de la impotencia. Y esas actitudes se transmiten a los jugadores, que son siempre los grandes protagonistas.