Miercoles, 31 de Marzo de 2010 a las 16:53
EL ACLARADO Vuelta a la normalidad en Vistalegre
José Carlos Sorribes
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Con el Barça de
Xavi Pascual se actuó igual que con el Barça de
Pep Guardiola. Puede parecer una comparación exagerada, pero dos malos días en el Palau llevaron a conclusiones algo precipitadas, cuando el equipo se había hecho merecedor de todo el crédito. Y cuando peor parecían estar las cosas llegó la mejor respuesta. El 73-84 del tercer partido de la eliminatoria europea ante el Madrid fue una vuelta a la normalidad. A la que ha marcado toda la temporada.
Porque lo que no era lógico es que el Barça no llegara a los 70 puntos en dos partidos jugados en casa. Ya dijimos que en escenarios en los que no se llegara a esa cifra tenía todas las de ganar el equipo de
Messina. Porque ese es su hábitat natural, y no el de su rival, acostumbrado por sus propias virtudes a ver el aro rival con la frecuencia que lo hizo el martes en Madrid a partir de un juego desacomplejado y agresivo.
Esa recuperación tuvo un nombre propio:
Juan Carlos Navarro. Actuó con la grandeza de los elegidos. Despachó una actuación inmaculada después de que se recordara su nefasta racha desde la línea de tres, donde acostumbra a vivir como en el pasillo de su casa. Navarro fue el responsable de que el Barça anotara 25 puntos en el primer cuarto. Ahí
Messina ya sabía que tenía las de perder. El partido iba con una quinta marcha que solo beneficia al Barça.
Navarro, además, actuó con la frialdad de un ejecutor acostumbrado a apuntillar a los rivales. Nada de celebrar sus canastas como una vendetta personal. No. Siempre el mismo rostro hierático del que está acostumbrado a desempeñar esa misión. El Barça solo tuvo un borrón en el tercer partido, ya manifestado en los anteriores. No ha logrado la manera de cortar el suministro al sorprendente Ante
Tomic, un jugador -no lo olvidemos- al que el Madrid reclutó ya iniciada la temporada, cuando
Messina vio que no tenía suficiente con su arsenal de pívots, lastrado por la baja para toda la temporada de
Van der Spiegel.
Tomic anota mucho y con altísima efectividad. Los pívots azulgranas no parecen capaces de frenarle cuando tiene el balón en sus manos y la solución debería ser que no lo recibiera con tanta facilidad, a partir de una mayor colaboración en las ayudas o de otras estrategias defensivas. De todos modos, con
Tomic solo, el Madrid no eliminara al Barça. De la misma forma que
Navarro no fue el único destacado del tercer partido, y encontró ayuda en muchos de sus compañeros, empezando por el valiosísimo
Pete Mickeal, pese a que
Ricky Rubio sigue sin cogerle el aire a una eliminatoria de tanto calado.
El Barça ya ha resuelto una papeleta complicada. Ahora tiene dos oportunidades, la primera el jueves, para ganar otro partido y meterse en la final-four. El Madrid está muy herido y contra las cuerdas, pero de la misma manera en que también lo estaba después del 1-0 y asaltó el Palau de forma inesperada.