Miercoles, 24 de Marzo de 2010 a las 13:55
EL ACLARADO El pescador y el cazador
José Carlos Sorribes
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Partidos tan igualados como el que abrió la eliminatoria europea en el Palau Blaugrana se resuelven cuando alguien da un paso al frente. Y si son dos, mejor. El Barça solventó un comprometido debut en el play-off de la Euroliga ante el Madrid gracias a un cazador de Senegal y a un pescador de Illinois.
Boniface Ndong y
Pete Mickeal fueron los puntales de un equipo que volvió a manifestar su superioridad ante los blancos incluso jugando peor, o por debajo de lo esperado.
El cazador
Ndong lo fue tanto para imponer su ley cerca de su aro con su intimidación como para capturar valiosos rebotes ofensivos y anotar con solvencia.
Mickeal, mientras, sacó la caña para anotar ocho puntos consecutivos, incluidos dos triples, y desatascar el ataque azulgrana cuando el Madrid llevaba la delantera de forma inquietante. Lo hizo además cuando el partido entraba en su fase decisiva y se espera a los tipos de pulso de hierro. No los tuvo el Madrid que se rajó en los últimos cinco minutos para desesperación de
Ettore Messina. El acertado planteamiento del técnico transalpino no le sirvió de nada. Apenas para rearmarse después de las palizas recibidas tanto en la Liga en Vistalegre como en la final de Copa. Después de esos revolcones cabía esperar lógicamente que un técnico de tanto prestigio sacara alguna carta oculta de su chistera táctica.
Y lo hizo de dos formas. Primero imponiendo un ritmo lento, de ese baloncesto control de mucho rigor táctico que caracterizaba a su CSKA de los últimos años con marcadores rácanos, sobre los 70 puntos. El Barça se intentó sacudir esa modorra con un exceso de precipitación.
Además
Messina ensanchó el campo atacando con todos sus jugadores muy abiertos, incluidos los pívots, en busca de penetraciones que desgastaran a la defensa azulgrana. Así sacó de su zona a los hombres altos del Barça. Esa estrategia unida al pertinaz error de los azulgranas desde los 6,25 hizo que el Madrid diera la sensación de tener el partido bajo control. Pero ni con todos esos argumentos consiguió llevarse la victoria. Un dato que refuerza la superioridad del Barça.