Martes, 16 de Marzo de 2010 a las 13:12
EL EXTREMO ARGENTINO SE DESMELENA El cambio de posición permite a Messi batir sus registros goleadores antes de la visita del Stuttgart
JOAN DOMÈNECH
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Los 38 goles que marcó en los 51 partidos oficiales de la pasada temporada invitaron a pensar que el Barça había disfrutado del mejor Messi posible. Esa tesis ha quedado desfasada. El delantero se ha propuesto traspasar sus propios límites, si es que los tiene, y superar el excelso rendimiento que ofreció en la campaña del triplete. Está a punto de batir su récord goleador a falta de dos meses y medio para que concluya la temporada. Justo cuando ha empezado la fase crucial, que mañana vivirá un episodio clave con la visita del Stuttgart al Camp Nou. Una eliminatoria con buena pinta (1-1 en la ida) que debe sentenciarse, con el incuestionable valor deportivo y psicológico de mantener abierto el camino hacia la final del Bernabéu.
El cambio de sistema del Barça ha disparado la producción goleadora de Messi, que ha anotado los seis últimos tantos del equipo. Seis goles en tres partidos que han coincidido con su ubicación de segundo delantero centro. En el esquema habitual de Pep Guardiola partía desde la posición de extremo derecho; con el nuevo dibujo ejerce de falso nueve, por detrás de Ibrahimovic o de Henry (en la segunda mitad ante el Valencia). Con el 4-3-3, la temporada anterior acabó la Liga con 23 goles. Ahora ya lleva 22, cuatro más (18) que en las primeras 26 jornadas de la última Liga.
EL MEJOR DE LA HISTORIA
Es el único jugador que ha mejorado sus registros anotadores. Nadie se atreve a pronosticar qué es capaz de hacer Messi, actual poseedor del Balón de Oro, el FIFA World Player y el trofeo de la Champions al mejor futbolista de la pasada edición. Le falta la Bota de Oro al mejor realizador de Europa. El líder momentáneo es Wayne Rooney, del Manchester United (25).
«Leo se puede convertir, si no lo es ya ahora, en el mejor jugador de la historia», vislumbró Víctor Valdés, que el domingo pudo imaginarse la diferencia que supone medirse frente a Zigic o frente a Messi. Él pudo adivinar el disparo del gigante valencianista; César, por el contrario, sucumbió tres veces. Y las tres de diferente manera: un disparo raso y ajustado a la izquierda, un remate cruzado con parábola a su derecha y otro tiro suave y sutil con la derecha, tan rápido y tan pegado al cuerpo que impidió a César reaccionar a tiempo para impedir el 3-0.
MÉRITO DE GUARDIOLA
«Se pueden utilizar todos los adjetivos posibles: espléndido, maravilloso, grandioso...», empezó a recitar Valdés para definir el estado de forma de su compañero, que totaliza 29 goles en los 36 partidos oficiales. Solo dos, sin embargo, en la Champions (igual que Pedro e Ibrahimovic), cuando el año pasado fue el máximo artillero del torneo.
En Argentina siguen sin entender que el Leo Messi que ven por televisión en los partidos del Barça sea el mismo futbolista que acude a las llamadas de la selección. Como si una extraña mutación operara en su personalidad cuando cruza el Atlántico. Pero la explicación no reside en el jugador, sino en el equipo que le rodea, el estilo que emplea y el entrenador que lo dirige.
Según una encuesta del diario argentino
Clarín, el 60% de los aficionados opina que Maradona es incapaz de extraer de Messi el rendimiento que le saca Guardiola. El técnico azulgrana siempre ha dado al extremo plena libertad de movimientos y le ha evitado la responsabilidad que cualquier entrenador exigiría a su principal estrella. Guardiola cree que Messi responde sin la necesidad de pedírselo. «Leo está en un momento de forma estupendo, es el que tira del carro», dijo Dani Alves.
RÉCORD DE RECAUDACIÓN
Logró Messi su segundo triple de la Liga (el primero fue en Tenerife) ante la segunda mejor afluencia de público, después del clásico. El Barça rozó el récord de recaudación al ingresar 1,39 millones de euros por la venta de entradas, un registro que se obtuvo, precisamente, en la visita del Valencia del año pasado (1,44 millones). Mañana se prevé otra notable entrada ante el Stuttgart. «Si nos eliminan, que sea como hombres», dijo Alves, consciente de que «mucha gente» –la mayoría del Madrid– desea que también caiga el Barça y se disipe la amenaza de ver a los azulgranas el 22 de mayo en el Bernabéu.