Lunes, 8 de Marzo de 2010 a las 7:19
LA ENTREVISTA CON EL DEFENSA DEL BARÇA Gabi Milito: «No recuerdo cuándo fue, pero un día desapareció el dolor que sentía»
JOAN DOMÈNECH
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Poco a poco vuelve a ser quien fue. En Almería jugó otra vez de titular, en su lento y paulatino regreso a la actividad después de pasar 18 meses lesionado. Una amarga experiencia que le ha privado de participar desde el césped, de los éxitos de un Barça histórico.
–Debe de estar ansioso por lograr un título con usted en el campo.
–Seguro. Ando loco por ganar más títulos. Siempre digo que las únicas alegrías de todo este año y pico de inactividad me las dieron los compañeros. Por los partidos que jugaron y por las grandes victorias que consiguieron.
–Pero no mayores alegrías que su propia superación personal.
–Sí. Supe separar las dos cosas. Cómo no voy a estar feliz cuando mi gente gana títulos, sabiendo, además, cuánto lucharon y todo el trabajo que había detrás.
–Siempre fue titular indiscutible antes de lesionarse. ¿Ahora asimila mejor la suplencia?
–No asumo la suplencia ni la titularidad. Lo importante es sumar. Trabajar día a día para cuando toque jugar, sea el próximo partido o el siguiente. Hay muchos, y vamos a participar todos. Los que juegan se lo han ganado con sus actuaciones y los títulos conquistados. Lo entiendo perfectamente. Uno no suma solo en los 90 minutos. Se puede sumar sin jugar el partido. Trato de colaborar en lo que está a mi alcance. Como todos. Ahí adentro hay una solidaridad muy grande.
–Usted ya debe de sentirse contento con ser uno más.
–Sí, mucho. Porque me costó mucho volver al grupo y porque ya participo en los partidos. Poco a poco, todo vuelve a ser normal.
–¿Empieza una segunda carrera, o la segunda parte de su carrera?
–Por el tiempo que ha permanecido interrumpida por la lesión, sí. Pero tengo la misma ilusión que cuando empecé. Espero que sea un comienzo que dure mucho tiempo y sea larga. A pesar de la edad.
–¿Siente que ha cambiado en todo este periodo? ¿En qué?
–Básicamente sigo siendo el mismo. Traté de mantener el ánimo, aunque pasé por épocas de nerviosismo y mal humor. Siempre te cuesta conseguir algo y cuando lo logras, disfrutas. A mí me costó recuperarme de la lesión, lo conseguí y hoy disfruto muchísimo, más que antes, de volver a sentirme futbolista. Aunque a veces no juegue.
–¿Ahora ve que todo este tiempo ha pasado muy rápido o todavía considera que fue muy largo?
–Emili [Ricart, fisioterapeuta], Lorenzo [Buenaventura, preparador físico] y Ramon [Cugat, el médico] me decían que el día que estuviera bien, me parecería que había sido muy rápido. Es verdad. Pero el durante ha sido largo y pesado.
–¿Está harto de hablar de la lesión?
-Un poco sí, pero es normal que me pregunten. No tengo problema. Pero un día de estos empezaré a hablar solo de fútbol. Me faltan partidos. En un tiempo pasará al olvido.
–En el 2001 se rompió los ligamentos con el Independiente. Pasó 9 meses inactivo. Esta vez han sido 18.
–Me quedó un dolor residual que no desaparecía. La rodilla, por dentro, estaba muy bien. Fue desquiciante porque eso me impedía entrenar y jugar. Me sometí a muchísimas pruebas y no hallamos el origen.
–¿Y cómo desapareció?
–Con el tiempo. No recuerdo cuándo fue, ni cómo, pero un día desapareció el dolor. Me contaron que se me pasaría y así ha sido.
–¿Pasó momentos desesperantes, de no ver la luz al final del túnel?
–No, siempre vi luz al final. Tuve y tengo fe y confianza en el prestigio y la experiencia de Ramon Cugat. Siempre me transmitió tranquilidad. Me dijo lo que me iba a pasar y que volvería a jugar sin ningún problema.
–El célebre día de Old Trafford usted entró en la oscuridad y a partir de entonces el Barça vio la luz.
–Hubo cambios y se renovó la ilusión. Eso siempre pasa. Los finales de ciclo suelen ser así, malos, y los inicios suelen ser como el de este Barça. Tan buenos, evidentemente, no, porque ha hecho historia al ser el primer y único equipo en encadenar seis títulos.
–¿Cómo vivió esa transición?
–Yo contaba con jugar la pasada temporada. Siempre estuve muy presente con los compañeros y me hicieron partícipe de los éxitos, fui muy feliz. Siempre quedaré agradecido a Pep y al cuerpo técnico.
–¿Pero se sintió partícipe en su fuero interno de las seis copas? ¿No pensó: «Me lo estoy perdiendo»?
–No es lo mismo, pero es lo que me tocó vivir. Disfruté mucho del éxito como compañero y amigo de ellos. Muchas veces el fútbol es injusto con los resultados; con este equipo fue totalmente justo: todo lo que se ganó fue de forma merecida.
–¿Veremos otra una hazaña así?
–Esperemos, aunque el fútbol es impredecible. Estamos en un magnífico momento de equipo, individualmente, tenemos un gran entrenador, con gente excelente detrás. Hay una gran armonía y las cosas están dadas para que se sigan consiguiendo títulos.
–¿El Mundial destensó el Barça?
–Vivimos mucha tensión en Abu Dabi y aquel título terminó de coronar a este equipo. Por suerte no nos destensó. Veo el mismo hambre e ilusión por los dos títulos que nos quedan. Pero una cosa es el deseo y otra que consigas lo que te propones. No será fácil, no lo fue el año pasado aunque lo pareciera.
–Guardiola dijo que cambiaría un título por verle en el campo.
–Me llenó muchísimo. ¿Exagerado? Tal vez, sí. He sentido un apoyo muy grande del club, de los directivos, del servicio médico, de los entrenadores. Pep siempre ha tenido detalles muy buenos, Cuando vino a verme a la clínica, me convenció ya el primer día. Le vi muy seguro, con convicciones muy firmes, sabedor de que el futuro era muy bueno para él y el equipo. No se equivocó. Estoy seguro de que cuando me convocó por primera vez se sintió feliz.
–¿Sueña con ir al Mundial?
–Uno siempre tiene esperanzas.