Miercoles, 24 de Febrero de 2010 a las 1:45
17 culés contra el Stuttgart
Alfred Picó
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He vivido un gran martes europeo en compañía de 16 buenos amigos culés. Nos hemos reunido en un bar musical de la calle Gran de Sant Andreu. Toda la primera planta era nuestra. A las 20.45, el ambiente era de gala. Teníamos hambre de Champions y también de cerveza. Los primeros minutos han sido desconcertantes: "¿Qué le pasa al Barça?", nos preguntábamos con desasosiego. Cuanto más atacaba el Stuttgart más cerveza consumíamos. Ya se sabe, el alcohol ahoga las penas.
El 1-0 del Stuttgart nos ha dejado muy tocados. Menos mal que en ese preciso momento han llegado los surtidos de queso, embutido y tortilla. El sector de los sufridores (el mío) ya nos veíamos eliminados de la Champions. Xavi, Jordi, Carles y Antonio, más optimistas que yo, pronosticaban una remontada. Lo mejor que nos ha podido pasar es que el primer tiempo acabara con el 1-0. Las frases más escuchadas en el descanso han sido: "¿Por qué estamos jugando tan mal?", "Así no iremos a ninguna parte", "Hemos de volver a fichar a Hleb" y "Esta tortilla está buenísima".
Segundo tiempo. El Barça sale más enchufado e Ibra empata. Celebramos el gol como si fuéramos "hooligans", con saltos, abrazos, gritos y algún ataque de histeria. Un camarero nos llama la atención: "No hagan tanto ruido que los vecinos se quejan". Le digo a Xavi que el partido acabará así, en empate. La historia de este Stuttgart-Barça tiene paralelismos con el Lyon-Barça del año pasado (también acabó 1-1). No me equivoco. El resultado final es bueno y algunos de mis colegas empiezan a organizar el viaje de cuartos de final. El destino preferido de la mayoría es Burdeos (el Girondins ha ganado esta noche 0-1 en el campo del Olympiakos). Mi hermano, que no ha podido asistir a la gran cita, me ha enviado varios SMS durante el partido. El último solo tiene dos palabras: "Encara prou!" ("¡Menos mal!").
A las 23 horas abandonamos el bar. Los más entusiastas del grupo quieren ir a Canaletes. La propuesta no obtiene consenso y acabamos tomando unas caipirinhas en la discoteca Luz de Gas. El Bernabéu está un poco más cerca.
Alfred Picó, periodista, escritor y socio 19.320 (este artículo se publica en catalán en www.blaigrana.blogspot.com)