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  10 de Febrero de 2012     Edición de las 19:19 h.  

 

 
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Viernes, 12 de Febrero de 2010 a las 8:54
EL TOP 16 DE LA EUROLIGA DE BALONCESTO
Grimau-Lorbek-Ndong impulsan al Barça a un triundo clave ante el Panathinaikos


LUIS MENDIOLA
 Grimau conduce un ataque del Barça, en presencia de Lorbek y ante la oposición de Batiste.
 Foto: Jordi Cotrina

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Con una actuación convincente, poderosa por momentos, el Regal Barça dio ayer un paso trascendente en el Top 16 y dejó al Panathinaikos en una situación dramática (tres partidos, tres derrotas),aunque sería prematuro anunciar ya su muerte, y menos cuando hablamos del vigente campeón.

La imagen del Barça salió fortalecida, ampliada en su grandeza. Y, en cambio, la del equipo griego se empeñeció de forma sorprendente, hasta mostrar signos de impotencia y desesperación por lo que estaba ocurriendo en la pista, como la técnica que recibió Obradovic al final del tercer cuarto, ya incapaz de encontrar una respuesta a los problemas planteados por la pizarra de Pascual. El Panaathinaikos, eso sí, consiguió maquillar una derrota que llegó a ser dolorosa (márgenes de 20 puntos en el último cuarto, 74-54) pero que logró suavizar.
Por la diferencia que se vio ayer entre uno y otro equipo (quién sabe si escenificando un relevo simbólico en la competición), ni siquiera precisó el Barça el respaldo de la grada, con un Palau menos caldeado que de costumbre. Se bastó y se sobró en una actuación colectiva impecable, en la que, más apagado de lo habitual Navarro, sobresalieron tres nombres por encima de los demás: Grimau, Lorbek y Ndong. En la convicción y el acierto de ese triángulo construyó el equipo azulgrana un triunfo que le acerca un poco más al play-off de cuartos de final.

MARCAJE A NAVARRO
Solo hay una forma de desconectar a Navarro en una cancha. A base de faltas. Y ese es el recurso al que se agarró ayer un Panathinaikos en horas bajas, como también hizo el Partizan en su cancha. Solo el arbitraje puede evitar esa situación. Pero, últimamente, los azulgranas están de pega en este aspecto, sobre todo tras ver lo que sucedió en el Pionir de Belgrado hace una semana con la última canasta. El tema de los arbitrajes debería hacer reflexionar a los responsables de la Euroliga, sobre todo cuando estos intentan acaparar el protagonismo que les corresponde a los jugadores, como ayer sucedió en el Palau.
En los últimos partidos, Juan Carlos Navarro se ha convertido en una inexplicable víctima del silbato. Y, de paso, todo el equipo barcelonista, que está recibiendo algunos de los peores arbitrajes de la temporada. Algunas de las faltas sobre el escolta azulgrana son de manual, incluso delante de las narices de los colegiados. Pero estos parecen ver solo las protestas de Navarro (que debería ahorrarse, todo hay que decirlo) en lugar de intentar preservar el juego del MVP de la pasada temporada.
Por suerte, el Regal Barça no necesita vivir de Navarro como solía. Cuenta con suficientes recursos en su banquillo para plantar cara, aunque sea a un campeón de Europa, acuciado por la necesidad, como el Panathinaikos.
Ayer fue Ricky quien se encargó de abrir el camino. Pero luego le siguieron Lorbek y Ndong. Después, un colosal Grimau que, en partidos como el de ayer, en el que se dispara la adrenalina y la pasión tiene tanto peso como la pizarra, se mueve como pez en el agua.

EL DÍA DEL CAPITÁN
Con Grimau, el capitán barcelonista, ejerciendo el papel de Navarro, fue cuando el Bar-
ça ofreció su mejor versión y empezó a despejar el camino del triunfo, llevando ya sus ventajas a la frontera de los 15 puntos en varias ocasiones (38-13; 44-29) que el equipo de Obradovic a base de empujones individuales, como los de Pekovic o Nicholas, consiguió recortar ligeramente para irse al descanso con una mínima esperanza (47-38).
Lorbek, más metido que nunca en el partido, fue el que se encargó después, en la reanudación del partido, de seguir castigando a la defensa del equipo griego, sobre todo en las acciones cerca del aro, que provocaron unos minutos de colapso en el Panathinaikos y permitieron al Barça jugar con más comodidad.
Consciente de que estaba delante de una oportunidad de oro que no podía dejar escapar, el Barça siguió atacando a la defensa del Panathinaikos, forzando las acciones interiores con el juego de Ndong, y de esa actitud ambiciosa nació la mayor diferencia para los azulgranas (76-56) a falta de seis minutos, que aventuraba una paliza histórica. El Panathinaikos, sin embargo, no bajó los brazos en esos instantes y peleó por cada posesión, intentado dejarse un basket-average que aún le dé alguna oportunidad para el partido de vuelta en Atenas.

83 - Regal Barcelona (29+18+21+15): Rubio (9), Navarro (11), Mickeal (5), Lorbek (14), N'Dong (16) -cinco inicial- Vázquez (2), Basile (3), Sada (-), Morris (6), Grimau (17) y Lakovic (-).
71 - Panathinaikos (18+20+16+17): Diamantidis (8), Nicholas (11), Perperoglou (5), Haislip (6), Batiste (19) -cinco inicial- Spanoulis (10), Pekovic (11), Fotsis (1), Tepic (-) y Calathes (-).
Árbitros: Cerebuch (ITA), Cicoria (ITA) y Chambon (FRA). Sin eliminados.
Incidencias: Partido de la tercera jornada del 'Top-16' de la Euroliga disputado en el Palau Blaugrana ante 7.093 espectadores.




 
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