Martes, 9 de Febrero de 2010 a las 9:19
• El capitán del Barça quiere sumar algún título más a los 77 que acumula antes de retirarse Barrufet anuncia entre lágrimas su adiós a final de temporada
ROGER PASCUAL
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Barrufet, emocionado, aplaude al final de la rueda de prensa, junto al presidente azulgrana, Joan Laporta. Foto: Jordi Cotrina
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Y el gran portero trazó la parada definitiva. David Barrufet, capitán del Barça de la última década, puso palabras a un secreto a voces. Que el 30 de junio, 21 años y medio después de vivir su debut con el primer equipo, abandonará el marco del Palau Blaugrana. El último superviviente del
dream team, que cumplirá 40 años el 4 de junio, aún espera sumar algún título más a los 77 que se agolpan en su extenso palmarés.
«Cierro una etapa de mi vida maravillosa. He tenido el honor de poder hacer toda mi carrera profesional en el Barça. –dijo
Barru en una sala de prensa del Camp Nou abarrotada–. No me veo jugando con 40 años y no me quiero hacer pesado, creo que 23 años son bastantes».
Como había ocurrido con otros miembros del
dream team, aquel equipo que conquistó seis Champions y consiguió el siete de siete en la temporada 1999-2000, Barrufet no pudo evitar que se le escaparan algunas lágrimas. «Sé por experiencia que tomar esta decisión no es fácil; es muy loable que, habiendo podido estirar un poco más, haya decidido dejarlo», destacó Enric Masip, secretario técnico, de un portero «desequilibrante». Xavi O’Callaghan, responsable de la sección y que hace cinco años lloraba en esa misma sala de prensa, destacó que el capitán había vuelto a estar estelar. «Ha estado a un nivel increíble porque aguantar la tensión del momento es muy difícil. Es un mito del Palau por méritos propios y lo que ha hecho es irrepetible».
Joan Laporta, que le calificó como «uno de los superhéroes del Barça», anunció que el dorsal 16 del meta será retirado en un partido de homenaje, así como la integración del portero, licenciado en Derecho, en los servicios jurídicos del club. El presidente hizo un repaso a su extenso currículo destacando las ocho Copas de Europa que ha levantado. «Siete –le corrigió
Barru–. La octava la ganaremos este año».
El capitán agradeció, en un emotivo discurso, a todos los que habían contribuido a su carrera. Empezando por Xavi Pascual: «Comenzamos juntos y será mi último entrenador», dijo sobre su actual técnico, con el que compartió marco en el juvenil. «Trabajar con un capitán como él lo hace todo mucho más sencillo porque sabe los puntos débiles y fuertes del club y en todo momento qué es lo mejor para el equipo y para la sección», aseveró
Pasqui, que espera que amplíe aún más su extenso palmarés. «Ahora toca luchar por los títulos que nos quedan. Y no solo los vamos a luchar, sino que los vamos a ganar», vaticinó Barrufet.
En primera fila se encontraba Valero Rivera, padre del
dream team y el hombre que apostó por aquel espigado chaval de 14 años. «Es el mejor entrenador que he tenido nunca», certificó el cancerbero. «Le dije a su madre que acabaría jugando en el Barça y en la selección porque vi en él no solo a un chico alto y ágil, sino además muy inteligente», recordaba el seleccionador español, que destacó la «generosidad y humildad» del jugador español con más internacionalidades (280).
RICO, SU MENTOR
Barrufet debutó con 17 años el 22 de diciembre de 1988 y durante siete años coincidió en la portería del Palau con Lorenzo Rico. «Sin él no estaría aquí», dijo sobre su mentor, que le fue cincelando igual que él ha ido puliendo en los últimos meses al que puede ser su sucesor: Gonzalo Pérez de Vargas, de 18 años, que tendrá difícil alcanzar a
superBarru. No solo por sus 77 títulos, incluidas siete Champions, 11 Ligas, un Mundial y dos bronces olímpicos. Sino por su peso dentro y fuera de la pista.
«Es un ejemplo de jugador comprometido, de generosidad. Un líder entusiasta», le retrató Xesco Espar, técnico con el que conquistó la última Champions y que coincidió con el hermano de Barrufet, Jaume, en el cadete del SaFa.
Tras los agradecimientos a Mari Carmen, su mujer, y a sus hijos, Ian y Noa, se le humedecieron los ojos al evocar a su hermano, fallecido en 1998. «Yo juego al balonmano porque él jugaba al balonmano, y sin él no estaría aquí. Jaume, donde quiera que estés, toda mi trayectoria deportiva va dedicada a ti».