Jueves, 14 de Enero de 2010 a las 3:00
Triste, pero orgulloso
Alfred Picó
PUBLICIDAD
Nos han eliminado de una competición. Es una sensación extraña y melancólica que ya no recordaba. Acabo de hablar con mi psiquiatra. Me ha dicho que mis síntomas son normales y que la tristeza solo durará 48 horas. De momento, no tengo que tomar medicación. Desde que ha finalizado el partido estoy paseando sin sentido por el pasillo de casa. Creo que me voy a poner el DVD de la final de Roma. Y después... la del Mundialito. Necesito ver a Puyol levantando un trofeo.
Los mensajes de los amigos: Me envía un SMS mi amigo Xavi: "Tenemos que estar orgullosos del equipo. Que no decaiga la moral y a seguir animando más que nunca". Cristina está bucólica, como yo: "Creo que ahora empiezo a ser consciente de lo que hemos conseguido". Toni es del sector de los optimistas: "Ánimo Alfred, nos queda lo mejor: Liga y Champions". Y mi hermano me escribe un sencillo pero sentido "Visca el Barça".
45 minutos maravillosos: El segundo tiempo del Barça ha sido espectacular. Hemos tenido mil ocasiones de gol, pero nos ha faltado suerte y puntería. Estoy triste, pero orgulloso del equipo. A nosotros nos ha eliminado el Sevilla. Otros cayeron goleados por el Alcorcón.
La opinión de mis padres: Me llama mi madre desde Sevilla: "Hijo mío, tu padre y yo hemos disfrutado muchísmo en el campo. La gente del Sevilla nos ha felicitado por nuestro juego. Ahora... a por el doblete. Liga y Champions". Mi padre se pone al teléfono. Ya echaba de menos su pesimismo: "Hijo... estoy hundido. La eliminación de la Copa es un golpe de imprevisibles consecuencias. Pásame el teléfono de tu psiquiatra".
Alfred Picó, periodista, escritor y socio 19.997 (este artículo s epublica en catalán en www.blaigrana.blogspot.com)