Viernes, 4 de Diciembre de 2009 a las 20:46
EL ACLARADO El único equipo invicto en Europa
José Carlos Sorribes
PUBLICIDAD
Partido a partido, el Barça de
Xavier Pascual confirma todo lo que se presagiaba a inicio de temporada. De esta manera, los azulgranas se han convertido en el único equipo invicto de la Euroliga después de seis jornadas de competición. En la Liga ACB, solo el tropiezo en Gran Canaria impide tener la misma hoja de servicios.
No es solo esa racha triunfal en Europa lo que permite pensar en los objetivos más altos. Lo importante es la forma en que el Barça está resolviendo sus partidos, la suficiencia con la que se deshace de sus rivales. Lo consigue a partir de un baloncesto tan eficaz por su abundante gama de recursos ofensivos como por su capacidad de trabajar a destajo en el otro lado del campo, cuando hay que defender. Un partido ha marcado esa brillante trayectoria azulgrana. Fue el triunfo en la pista del Montepaschi de Siena, el gran dominador de la Lega en las últimas campañas. Esa victoria resultó un sensacional golpe de autoridad, una manera de advertir a todos sus rivales de que el Barça va a por todas.
Días después el equipo resolvió un complicado partido en Málaga de una manera distinta, apelando a su carácter competitivo más que a la brillantez de su propuesta. En anteriores temporadas, y después de un esfuerzo reciente como el que debió afrontar en Siena, el Barça había levantado el pie más de una vez.
La gran virtud del equipo de
Xavi Pascual es que su amplitud de recursos permite un reparto de responsabilidades general. La norma tiene una única excepción:
Juan Carlos Navarro. El escolta de Sant Feliu es el líder del equipo, una circunstancia incuestionable. Un año después de su regreso de la NBA, su rendimiento ha mejorado un poco más y nadie le discute esa jerarquía en la plantilla.
De la misma forma que Navarro es el general quizá de
Ricky Rubio se esperaba una mayor aportación, aunque solo fuera por el coste económico de su incorporación. El base de El Masnou se halla, lógicamente, en un periodo de adaptación que nadie puede discutirle. No es lo mismo llevar el timón de la Penya con galones que hacerlo en un equipo repleto de estrellas. De todos modos, se ha adaptado hasta ahora a lo que le ha pedido su entrenador en una plantilla en la que además debe compartir posición con
Sada y Lakovic, y no ser el amo del puesto como ocurría en la Penya.
No dejan de ser todas conclusiones propias del mes de diciembre, cuando la temporada no ha hecho más que empezar. Pero sí buenos síntomas de que el equipo estará a punto para la primavera cuando entren los títulos en juego. Estas primeras semanas de competición han revelado además que el Barça no tiene que mirar muy lejos para buscar a uno de sus grandes rivales. El Madrid de
Messina, líder imbatido de la Liga, no ha dejado de transmitir buenas sensaciones. El técnico italiano no ha hecho más que confirmar lo que se sabía: su capacidad para construir equipos ganadores por encima de todo. .