Martes, 24 de Noviembre de 2009 a las 8:50
Con la amenaza de la eliminación y la duda de Messi El Barça afronta un dramático duelo ante el Inter
DAVID TORRAS
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Leo Messi, corriendo con el recuperador Juanjo Brau, durante el entrenamiento del equipo, ayer en el Camp Nou. Foto: Jordi Cotrina
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A penas seis meses después de conquistar Roma, el Barça se enfrenta a una situación inimaginable entonces, cuando Europa entera se arrodilló para rendir honores al campeón. El rey ha puesto peligrosamente en juego su corona y se ha condenado a jugarse el pellejo ante un mal enemigo, el Inter de Mourinho y Etoo (20.45 h., TVE).
Y justo cuando el Barça necesita ser el que era, le han dado un golpe bajo. Donde más duele. En la pierna de Leo Messi. La estrella sigue metida en un serio dilema. Jugar o no jugar. Forzar o no forzar. La cabeza y los médicos dictan prudencia, pero su corazón anda desbocado y, ya se sabe, no es fácil pararle.
«Si quiere jugar contra la Cultural Leonesa, imagínate contra el Inter», admitió Guardiola.
Ayer, el delantero argentino estuvo por un rato donde nunca le gusta estar. Sentado en el banquillo del Barça en el Camp Nou mirando el entrenamiento del Inter. A su lado, otro argentino, mucho más angustiado que él por no poder jugar: Gabi Milito. Pero a Messi los días sin fútbol se le hacen larguísimos. Y así lleva desde el sábado por la noche, con el cuerpo en vilo, pendiente de que el aductor del muslo izquierdo le mande una buena señal. Y lo ha hecho. No está tan mal como parecía, pero tampoco tan bien como para lanzarse al ruedo a pecho descubierto. El riesgo sigue ahí y, detrás del Inter, hay mucho que jugar.
MOURINHO TOMA NOTA
El suspense se mantiene y a Guardiola ya le va bien hacerlo durar hasta última hora. Anoche, Messi salió al campo. Entonces, en la grada, ya no estaba un espectador muy especial: Mourinho. El técnico, que se colocó en un córner tomando notas, siguió los primeros minutos del ensayo azulgrana cuando ni Leo ni Ibrahimovic habían aparecido. Casualidad o no, lo hicieron después, sin
Mou de testigo. Ibra se unió al grupo como uno más. Con él no hay dudas. Jugará.
Con Messi, el dilema se despejará poco antes del partido, en una reunión entre el futbolista, Guardiola y los médicos. Lo normal es que no juegue y que, como mucho, esté en el banquillo. El delantero trabajó al margen del grupo con Juanjo Brau, el recuperador-confesor-amigo. Si alguien sabe cómo anda Leo por dentro es él. Al rato, se detuvo y se sentó sobre un balón mirando a sus compañeros, consciente de que, por más que quiera, por más que lo intente, no está como ellos. Consciente de que el Barça
le necesita más que nunca, pero también que no puede arriesgarse a perderle por mucho más tiempo.
LA PRESIÓN DEL CAMP NOU
De momento, Guardiola lo ha convocado. Tiene el valor que tiene. «Messi es el mejor jugador del mundo. Claro que pierdes cosas. Los Chicago Bulls perdían cosas sin Jordan y los Lakers sin Kobe Bryant. Pero no vamos a lamentarnos, diciendo qué pena, estamos eliminados, eso no sucederá», advirtió el técnico. Abidal recibirá hoy el alta tras superar la gripe A y se incorporará a la concentración, aunque es difícil que pueda jugar.
Con o sin Messi, al Camp Nou le espera una noche de máxima tensión y mucho más trascendente que la cita del domingo ante el Madrid. Hay mucho más en juego. La corona europea costó demasiado como para perderla tan pronto. Y este Barça no se lo merece.