Lunes, 26 de Octubre de 2009 a las 1:14
El destino
Javier Lunaro
PUBLICIDAD
El destino marca nuestra vida. Nosotros, como personas humanas, no podemos hacer nada. Nuestro libre albedrío no existe. Estamos en manos de dios. No hay otro dios que Alá y Mahoma es su profeta. “Allahu Akbar”. “Alá es grande”. Así piensa Seydou Keita, uno de los miembros de la plantilla del Barcelona con convicciones religiosas más profundas.
No sé si el Barça tiene marcado el destino ni lo quiero saber. Pero creo en el 'hat-trick' de Keita, creo en un equipo compactado, que hace que cuando una estrella no brilla o directamente está en la grada, aparezcan los hombres que normalmente no salen tanto en las portadas. Ése es un equipo: momentos de arte y momentos de sacrificio. Ése el concepto que Guardiola impone a sus jugadores, creyentes o no.
Lo que sí resulta difícil de creer es lo que hizo el Madrid en el Molinón. La diferencia entre media docena de goles y un 0-0 contra el Sporting no es sólo la evidencia del marcador. Es que los engranajes del equipo funcionen cuando Cristiano Ronaldo ni está ni se le espera, que haya equipo como pasa en Barcelona. Es que los jugadores crean en lo que dice su entrenador: las órdenes de Pellegrini se difuminan en el magma del vestuario blanco y se pierden como el eco en un valle árido de ideas y de juego. No sé, serán cosas del destino.