Miercoles, 21 de Octubre de 2009 a las 23:55
• Ambos equipos protagonizan un partido gris solo animado por los goles y la tangana El Milan de Ronaldinho gana en el Bernabéu (2-3)
EP
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El gol marcado por el brasileño Pato a cuatro minutos del final dio la vuelta a la ventaja del Real Madrid, impuesta por Raúl en la primera parte, y selló la primera victoria del Milán en el estadio Santiago Bernabeu.
El Milan más cuestionado de los últimos años, que se sostiene a duras penas en la competición italiana, con futbolistas en plena cuesta abajo y estrellas en su ocaso, fue capaz de anotar para la historia un resultado desconocido hasta ahora.
La reedición del clásico del Viejo Continente, entre los equipos más laureados, con choques históricos entre ambos, con títulos en juego y cuentas pendientes, se saldó con una victoria marcada por la tensión del juego más que por la calidad, más por los destellos puntuales que por la calidad de los jugadores, más por las pifias de los porteros que por el acierto de las estrellas.
Pato protagonista
La pegada del brasileño Pato, autor de dos goles en el clásico de Europa entre Real Madrid y Milán (2-3), resucitó al conjunto italiano a costa del equipo del chileno Manuel Pellegrini, que agravó con errores individuales la ausencia de un estilo de juego.
El Real Madrid no sabe, de momento, ganar encuentros ante rivales de entidad. En su primera prueba en Sevilla fue vapuleado por momentos. Ante un Milán, alejado del virtuosismo del pasado, encajó la segunda derrota. Dolorosa por graves errores individuales y por dejar escapar la oportunidad de sentenciar el grupo frente a un rival propicio.
El más listo
Se cumplían 15 minutos de tanteo, a ritmo de Kaká, con el Milán sin llegar a la portería de Iker Casillas y Granero probando a Dida. A su segunda intentona el disparo fue igual de blando, pero se encontró con un inesperado regalo del veterano portero brasileño. Pensó Dida en sacar rápido en vez de asegurar el balón en sus manos y al lanzar la carrera se le escurrió. No podía ser otro. El más listo de todos. El que nunca hace nada. Quien vive cada segundo del partido con la misma intensidad. Raúl González. El que recogió el regalo y marcó a puerta vacía.
El Milán se redujo en el primer acto a las carreras de Pato. Solo orden italiano, que no supo interpretar el Real Madrid. Llegó sin continuidad. Sin rematar dentro del área. Lass, con un centro chut y un zapatazo lejano. Marcelo con un eslalon que culminó con un zurdazo que sacó como pudo Dida despidieron una discreta primera mitad.
Debía sentenciar el Real Madrid en la reanudación. Subir el ritmo para mostrar las carencias del rival. Evitar su resurrección, como hizo ante el Roma en la última jornada de la liga italiana. Pero perdonaron Raúl y Kaká. Dos remates del capitán acabaron en manos de Dida, que sacó el guante izquierdo a un disparo cruzado de Kaká con aroma de gol.
Calidad de los veteranos
Parecía muerto el Milán cuando la indiscutible calidad de uno de los veteranos dinamitó el partido. Sin la posibilidad de elaborar jugada, inventó Pirlo un latigazo a 35 metros que sorprendió a Iker Casillas. Reaccionó tarde y se encontró el balón cuando ya tocaba la red.
Unos minutos de duda costaron caros al Real Madrid. Asimiló mal el tanto. Zambrotta con un disparo lejano y Seedorf con la derecha avisaron. Un error garrafal de Casillas dio la vuelta a todo. Acostumbrado a realizar paradas milagrosas, Iker dejó boquiabiertos a todos al medir mal en una salida a un pase largo y dejar a Pato marcar a puerta vacía.
Con Raúl sacando saques de esquina llegó el empate. Encontró a Drenthe en la frontal del área, que conectó un zurdazo ajustado al palo para empatar. Había fe en la remontada, pero el Real Madrid se cayó como un castillo de naipes. Resucitó por momentos Casillas para sacar con el pie un disparo de Pato solo, pero nada pudo hacer en el último minuto cuando de nuevo el brasileño le fusiló a placer tras asistencia de Seedorf.
Anulación injusta
Era la sentencia en plena polémica. Instantes antes el colegiado había anulado ante el asombro de todos un tanto en propia puerta de Sergio Ramos que provocó una tangana. Ronaldinho golpeó la cara de Raúl. Pepe le lanzó dos patadas recordando una imagen que parecía olvidada.