Viernes, 9 de Octubre de 2009 a las 9:16
Ronaldinho pasó una noche de juerga en París después de jugar contra el Atalanta Ronaldinho sigue de juerga
RAÚL PANIAGUA/EP
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por muchas oportunidades que le sigan dando parece evidente que Ronaldinho no tiene remedio. El astro brasileño está perdido para el fútbol de élite. Inició su declive en el Barça y lo ha prolongado sin freno en el Milan. El club italiano, que pagó 21 millones de euros por el brasileño el pasado año, ha sido incapaz de encauzarlo. Al contrario. Pese a las advertencias del conjunto lombardo,
Ronnie sigue protagonizando un lío detrás de otro. El último ocurrió el pasado fin de semana, cuando la estrella se fue de juerga a París después del encuentro ante el Atalanta.
Nada más acabar el duelo de Bérgamo, cogió un vuelo directo a la capital francesa, donde estuvo hasta altas horas de la madrugada en un festival de samba y percusión. El exazulgrana abandonó la famosa sala
L’Ermitage «con ciertas dificultades», según desvelo el diario
L’Equipe. El brasileño se lo pasó en grande con sus compatriotas tocando el timbal y bailando samba, rodeado de cervezas, en un local situado en el corazón de París. El delantero, seguramente, se vio legitimado para dar rienda suelta a sus ganas de fiesta tras marcar el tanto del empate de su equipo en un flojo partido (1-1).
DIRIGENTES INDIGNADOS
Las salidas de Ronaldinho no sorprenden a ningún culé. Ya era un habitual de la noche en Castelldefels y ha seguido el mismo camino en Italia, donde ha protagonizado ya más de un incidente. El más cercano, sin ir más lejos, ocurrió la semana pasada, cuando el futbolista se fue de fiesta un día antes del duelo de La Liga de Campeones ante el Zúrich, en el que el Milan sufrió un duro revolcón (0-1). Su indisciplina ha indignado a los dirigentes del Milan, que se plantean sancionarle con una multa ejemplar.
Viendo su actitud, es inevitable pensar que la carrera de
Ronnie camina hacia la perdición. El exBalón de Oro ha dejado de ser el emperador del fútbol para convertirse en el rey de la noche, pero mantiene ingresos de estrella mundial. Cobra 10 millones de euros por temporada con el Milan (con contrato hasta el 2011) y 3,5 millones de Nike (hasta el 2016), unas cifras que no se corresponden con su declive. En Italia ya están hartos de él y Dunga, el seleccionador brasileño, también lo tiene claro. Salvo milagro, el exazulgrana no estará en el Mundial de Suráfrica.