Jueves, 17 de Septiembre de 2009 a las 0:50
El delantero del Inter jugó tan lejos de Valdés que no creó ningún peligro al Barça H Su primer y único tiro fue de falta Etoo: abrazos y nada más
Joan Domenech
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ALVES Y ETO'O PUGNANDO POR EL BALON Foto: Jordi Cotrina
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En Italia, la vida es dura para Samuel Etoo. Más de lo que podía imaginarse. Si esperaba desde hace semanas el reencuentro con el Barça para demostrar quien es --tampoco hacía falta--. anoche no debió dormir tranquilo. Muy tranquilo no estaba el exdelantero azulgrana porque llegó el partido y ni se le vio. No hay mayor drama para un goleador que ni asomarse al área enemiga. Ibrahimovic, en cambio, la pisó con tanta frecuencia que se le puede reprochar su falta de acierto en un par de ocasiones. Pero Ibra, claro, sí que tuvo la posibilidad de redimirse con el gol para contestar a la afición interista.
Cada vez que el sueco tocaba el balón, los
tifosi le pitaban. Y él, sueco, frío y cerebral, ni se inmutó. Tal vez no le dio tiempo a mirar a la Curva Sur de San Siro donde una pancarta elogiaba su
«honestidad» en contraste con la traición de Kaká, que abandonó Milán para irse al Madrid. Esa pancarta fue sustituida antes de empezar el partido por otra también muy elocuente.
«Messi, tu admiración nos halaga», se leía entre los aficionados italianos. Entre Messi e Ibra tuvieron ocupados a los defensas Lucio y Samuel, dos expertos centrales, sabios en su oficio, que no deben recordar una noche tan ajetreada.
Anulado por Puyol y Piqué
Los saludos previos en el túnel de vestuarios --Etoo se iba abrazando do con todos sus excompañeros-- quedaron en pura diplomacia. En el campo, como se intuía., ni le conocían. Etoo, tampoco. Etoo no se reconoció en ningún momento, alejado del área, mirando a Valdés a más de 50 metros de distancia, engullido por el entramado defensivo ideado por Guardiola. Entre Piqué y Puyol anularon a Etoo. Y él lo sabe mejor que nadie. En una de esas ocasiones, cuando se cayó cerca del banquillo de Mourinho, comprobó como éste le susurraba cosas al oído. La prueba evidente de que estuvo más cerca de
Mou que de Víctor por lo que a medida que pasaban los minutos más se encrespaba el exdelantero del Barça.
Ibrahimovic, mientras, seguía desajustado porque no entendía --no entiende aún-- los mecanismos ofensivos del Barça de Pep Guardiola. Nadie sabe que habría pasado si Etoo más hubiera estado en el sitio de Zlatan. O viceversa. Lo que sí se comprobó es que la vida lejos del Camp Nou se le hará cuesta arriba, sobre todo cuando le toque medirse a los azulgranas. Con los demás, igual es más sencillo.
Pero anoche, mira por donde, a Etoo se le hizo de noche. Literal. No vio la luz en ningún momento porque quedó desactivado de tal manera que tardó 84 minutos en conectar su primer disparo. Un mundo para alguien como él. Y necesitó hacerlo aprovechándose de una falta lejana. Todo fue lejano para Etoo.
Iba tan flojo el lanzamiento del delantero camerunés que a Valdés le dio todo el tiempo del mundo para estirarse en el césped y agarrar cómodamente la pelota. Ese
tirito, no puede llamarse de otra manera, es poca cosa para Samuel.
«Lo conocíamos, ese era un punto a nuestro favor y tal vez por eso no ha creado tanto peligro. Pero Samuel siempre será mi amigo», reconoció ayer Valdés. No lo dijo, pero él también sabe que no fue una gran noche para su amigo. Pero sí para la defensa del Barça. Y también para Víctor porque lleva cinco partidos consecutivos sin encajar un gol.