Jueves, 2 de Julio de 2009 a las 20:28
Los poderes fácticos y el pueblo
Daniel Campos
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El Barcelona ganó la pasada temporada la Liga, Copa del Rey y Copa de Europa realizando un gran fútbol teniendo que luchar contra equipos mucho más potentes que nosotros, tuvimos que hacer de Robin Hood, Braveheart, Gladiator o de Elisabeth en la Edad de Oro, para poder vencer a clubes que económicamente nos superaban ampliamente como el Manchester United, Real Madrid o Chelsea, es un orgullo precisamente que siendo inferiores económicamente y con gente criada en la casa, el poder superar a todos estos equipos y conseguir toda esa gloria en esa misma temporada.
Ahora el Real Madrid de Florentino Pérez se fundamenta en el poder económico de los poderes fácticos de la meseta como pueden ser los bancos, las constructoras, el poder mediático (Prisa, Mediapro, el grupo de el periódico El Mundo) y en el poder político para hacer frente a los títulos conseguidos por el Barcelona, es la lucha de los poderes fácticos contra el pueblo, dicen desde la capital del reino para disimular todas sus carencias que sus faraónicos fichajes son mucho más importantes que los títulos conseguidos por el Barça, en el muro de mi facebook me escriben los madridistas que Pep Guardiola está RIP, y que la dictadura blanca volverá a ejercer su dominio.
Pues es precisamente todo esto lo que diferencia al Real Madrid del Barcelona, mientras que los merengues se basan en el poder económico, político y mediático, los barcelonistas somos ciudadanos de a pié con nombre y apellidos de personas físicas y no con nombres de sociedades limitadas o de otro tipo de formas societarias, la gran fuerza del Barça está en sus aficionados y socios dispersos por todo el mundo, socios que muchas veces para pagar nuestro carnet o la entrada o el abono para asistir a los partidos del Camp Nou tenemos que renunciar a otras cosas como pueden ser las vacaciones del verano o las salidas fuera de casa, somos millones de barcelonistas de todo el mundo donde ser del Barça es una forma de vivir, es estar al lado de los más necesitados, una forma de vivir y de sentir que un no barcelonista no podría comprender.
Cuando el Barça ganó la Liga, Copa del Rey y Copa de Europa, muchos barcelonistas lloramos de alegría y de emoción, porque aquellos chavales que corrían por La Masía, por el Mini Estadi o por la Ciudad Deportiva Joan Gamper ahora son cracks y están en el Barcelona ganando mucho menos dinero que en otros equipos pero que por sus venas corre su sangre barcelonista, y nuestros jugadores cuando lucharon esta última temporada no lo hicieron por dinero sino por hacer felices a los barcelonistas del mundo entero, lo dejó claro Iniesta, dijo el de Fuentealbilla que vale más ver a toda la gente contenta que tener tres balones de oro.
Y esto es lo que diferencia al Real Madrid y al Barcelona, mientras nosotros somos una familia y como tal nos comportamos haciendo números para llegar a fin de mes, otros presumen de todo el dinero que tienen y dicen que nos van a “machacar”, allá ellos y su conciencia, nosotros somos muy felices como somos y nadie nos va a asustar ni a amedrantar con todo el dinero que tienen, ni nos van a meter miedo con el poder de los bancos, ni de los medios de comunicación, ni de los políticos.
Tenemos una gran plantilla, una gran filosofía y una grandísima cantera, los barcelonistas estamos muy orgullosos de cómo vivimos y disfrutamos como una auténtica familia, otros nos intentan faltar al respeto presumiendo de sus dineros y de sus faraónicos fichajes, pero al final el fútbol son siempre once contra once, y donde hablaremos los barcelonistas será en el terreno de juego, animaremos a muerte como siempre a nuestros jugadores como si fuesen nuestros hijos, otros animarán a los suyos como empresas que son, esa es la gran diferencia.
Nosotros no presumimos de nada, estamos trifelices por los tres títulos conseguidos y muy orgullosos por el presente y por el gran futuro que nos espera, siempre desde la humildad y el trabajo, porque el dinero no te da triunfos, el compromiso, la humildad y el trabajo sí, y eso en el Barça lo tenemos por arrobas.