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  10 de Febrero de 2012     Edición de las 19:19 h.  

 

 
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Jueves, 28 de Mayo de 2009 a las 22:01
LA CIUDAD A SUS PIES
750.000 personas en la calle y 90.000 en el estadio reciben a los tricampeones como héroes


SERGI LÓPEZ-EGEA/EP
 La Rúa, a su paso por Plaza Catalunya
 Foto: Ricard Fadrique

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Barcelona enloqueció ayer al son de los tricampeones. Empezó a suceder mucho antes de que Pep Guardiola pronunciara en el Camp Nou, poco después de las 11 de la noche, otra frase para la historia: "Ciutadans de Catalunya, ja la tornem a tenir aquí", en alusión a su gran saludo desde el balcón de la Generalitat, en 1992, cuando se conquistó la inolvidable Copa de Europa de Wembley, la primera.
La capital catalana se volcó con los héroes de la Copa, la Liga y la Champions, en este orden y como reclamo a la canción de Crackòvia, la más escuchada por calles, avenidas y en el propio estadio, un Camp Nou que se vistió de gala, con un lleno absoluto, hasta la bandera, como la ocasión reclamaba.
La ciudad se pobló de entusiastas seguidores, de todas las edades; padres que acompañaban a hijos, abuelos que iban con sus nietos, jóvenes que chillaban con su pandilla. Y la mayoría de ellos ataviados con las zamarras azulgranas. Los héroes llegaron en avión desde Roma, con bastante puntualidad, pero el gentío, nada menos que 750.000 personas, según la Guardia Urbana de Barcelona, impidió a la rúa de los campeones avanzar hacia su estadio en el horario previsto. La plantilla azulgrana llegó al Camp Nou con más de una hora de retraso.

EL ENTRETENIMIENTO
Sin embargo, a la gente que esperaba en el estadio le dio igual, porque a mayor retraso, más tiempo de fiesta, de música y de griterío. Y sobre todo porque la mayoría de espectadores que anoche ocupó las gradas del Camp Nou no eran los habituales de los partidos y querían disfrutar del campo, porque tampoco habían estado en Roma, ni en Valencia, ni siquiera en Madrid en la mágica noche del 2-6. El estadio se llenó como en las mejores ocasiones, como si el Manchester hubiese vuelto, en trascendental partido de Champions, para pedir la revancha por el fracaso en Italia.
Unas 90.000 personas se congregaron en el Camp Nou. Los servicios de seguridad del estadio se vieron obligados, poco antes de las 10 de la noche, a cerrar puertas, cuando todavía había mucho público en la calle deseoso de recibir a sus ídolos en el lugar donde mejor se saben expresar. Era la gente que, a media tarde, había madrugado para buscar un lugar de privilegio y ser los primeros en recibir a los tricampeones en las inmediaciones del puerto de Barcelona, por Colón, por Via Laietana o en la plaza de Catalunya, adonde la comitiva azulgrana llegó a las 20.35 horas, para dirigirse a continuación hacia la calle de Aribau, la avenida de Sarrià, Travessera de les Corts y, por fin, la puerta del estadio.
En 750.000 personas se cifró la hinchada culé en las calles de Barcelona. Este registro supuso una plusmarca, prueba de la entrega y la pasión que despierta la plantilla de Pep Guardiola. Hace tres años, una multitud de apasionados culés también se aglutinó en la capital catalana para acoger a los campeones de París. En aquella ocasión se contabilizó medio millón de personas. Ayer se superó el listón. Y con creces, nada menos que en 250.000 personas más. La pasión hacia estos jugadores parece no tener límites, como el juego que despliega el equipo.

LLEGAN LOS HÉROES "¡Sí,
sí, sí, la Copa ya está aquí!", gritaba la grada del Camp Nou. Afuera, en la Travessera de les Corts, ni se cabía. Faltaban todavía un par de minutos para las 10 y media de la noche. La Guàrdia Urbana, montada a caballo, protegía a los tricampeones. El autobús descapotable no podía avanzar más. Era imposible. Pero dio igual. Ellos abandonaron el vehículo y, justo en ese momento, Víctor Valdés, con la copa orejuda, hizo su entrada en el césped del estadio a través de la puerta de la Travessera. Fue la apoteosis, el éxtasis, la entrega total. Fue entonces cuando estalló el estadio. Miles de flases. Valdés, Xavi, Messi, Jorquera... se saltaron el protocolo, un gesto que agradeció la grada totalmente entregada hacia ellos.

SE APAGAN LAS LUCES
Pep Callau, desde el césped y micrófono en mano, condujo la fiesta con habilidad y sabiendo en todo momento evitar cualquier dosis de aburrimiento. Era imposible, sobre todo cuando se apagaron las luces. Algo grande iba a suceder. Sí, algo grande, porque comenzaron a aparecer sobre el césped el número de dorsal con el nombre de los tricampeones. Sergio Busquets se llevó la primera ovación; Touré Yaya fue el primero en escuchar como la grada coreaba su nombre. Dani Alves provocó el primer estallido general y, entonces, entonces, el no va más. Henry, Bojan, Etoo y Piqué, dando botes, justo antes de que los capitanes hicieran su entrada al campo con las copas: Xavi e Iniesta, Valdes y Puyol, solo un poco antes a que aparecieran con el trofeo de la Champions Guardiola y Tito Vilanova. Fue la señal para bailar en la grada. Todos puestos en pie. Todos festejando los títulos. Todos vibrando con los héroes de Valencia, de la Liga y de Roma.
Y fue entonces cuando Carles Puyol tomó la palabra. Al gran capitán le tocó estrenar los parlamentos: "Ya la tenemos aquí, disfrutadla porque es vuestra. Esta temporada es un sueño hecho realidad. Gracias por vuestra ayuda. Somos los mejores de Europa". Precedió a Guardiola, que agradeció el apoyo recibido en Roma por 20.000 personas "que hicieron enmudecer a la gente del Manchester". Un Pep que elogió el trabajo de los cuidadores y que se permitió la licencia parafrasear su alocución del 92. "Ciutadans de Catalunya, ja la tornem a tenir aquí".

INIESTA TOMA LA PALABRA
Iniesta lo tuvo fácil para que toda la grada lanzara un viva a su pequeña y querida Fuentealbilla, para que el público se diera cuenta de que habla catalán con bastante fluidez y para que lanzara al aire del Camp Nou otra de las frases de la noche: "Esta Copa solo es el principio, si queréis más... que el míster siga más años".
Messi, afónico y tambaleante, con su gorro azulgrana, al más puro estilo de una barretina, prometió el mismo botín para el año que viene. "¿Queríais las tres? Aquí están y el año que viene vamos a seguir ganándolo todo". Y si la promesa llegó de Messi, pues seguro que es posible. Otro sueño para hacer realidad.



 
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