Jueves, 28 de Mayo de 2009 a las 2:04
CUANDO MESSI SE DETUVO EN EL AIRE El vuelo más hermoso de Leo
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MESSI CABECEA FORZADO EL DOS A CERO Foto: Jordi Cotrina
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Hay goles tan hermosos que a veces llega a olvidarse donde han nacido. Hay goles tan hermosos, como el de Messi (minuto 70), al Manchester que reflejan la modernidad de un equipo que ha roto mitos, derribado viejos códigos del fútbol para impulsar una nueva manera de entender este deporte. Y como siempre le ha gustado a Guardiola, a través del método, de la pasión y, sobre todo, de la libertad para que el talento se exprese. Se expresó el talento de Puyol que robó un balón en campo del Manchester y se lo dio a Xavi. Se expresó el talento de Xavi, elegido luego el mejor jugador de la final, cuando oteó el horizonte y descubrió a un enano que se colaba entre la alta defensa del Manchester. Se expresó luego el talento del genio, del niño argentino criado, educado y estirado --no, no es una metáfora, es tal cual-- en La Masia antes de hacerse un verdadero hombre. Retengan, por tanto, la jugada. Puyol roba, Xavi centra, perdón Xavi desliza la pelota guiada por un mando a distancia hasta la mágica cabeza de Leo. Y aquí se hizo el silencio. Apenas unos segundos, --¿uno, dos o tal vez 100?-- se quedó suspendido en el aire. Se le vio flotar. Sostenido por un invisible hilo que venía del cielo, Messi se mantuvo volando hasta que la pelota llegó a su cabeza, o mejor dicho la cabeza fue a buscar la pelota, y completó una inolvidable obra de arte. Una verdadera obra de arte. ¿Por qué? Por el pase, por el salto --fíjense dónde está Leo aguardando a la pelota-- y por un increíble giro del cuello.
Etoo agarró la pelota, rompió la cintura de Vidic y transformó unos escasos centímetros en un latifundio maravilloso. Allí, en ese escenario donde los demás se aturden, él encontró la tranquilidad necesaria. Tal vez, mientras los demás viajaban al tanto de Belletti en Saint Dennis, Samuel regresaba a París, pero a otra jugada. También muy parecida. Iniesta se la dio a Larsson, este la cedió a Etoo, pero por la banda izquierda, y disparó con la puntera para despistar a Almunia, el meta del Arsenal. Anoche, más de lo mismo, más de Etoo, del viejo y moderno Etoo. Pasó Andrés, recogió Samuel y sacó, de nuevo, la puntera para aturdir a Van der Sar, el gigantesco meta del Manchester (minuto 10).
Después, se vino al córner, señalándose su brazo izquierdo y gritando "papá, papá", dirigiéndose a la cámara. Hablaba con Ettien, su hijo, mientras Henry vino a acercarse para abrazarlo. En ese momento, Etoo estaba solo ante millones de personas. Pues sí, se guardó el gol para Roma.