Jueves, 14 de Mayo de 2009 a las 2:13
La cantera del Barça se corona con el peso de Piqué y Puyol, la maestría de Xavi, el oficio de Busquets y la magia de Bojan y Messi Reyes de la casa
Marcos López
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Si era un duelo entre las dosmejores canteras del fútbol español, no existió. Hubo una exhibición de los chicos buenos de La Masia, los niños que ya fueron héroes en el Bernabéu y ahora se consagraron en la Copa. Todo nació con paciencia y desde atrás, como tanto le gusta a Guardiola, impulsado por el liderazgo asombroso de Piqué, perdón Pickenbauer, un tipo tan atrevido que hasta hizo un sombrero en el área del Athletic.
Pero eso, con ser realmente espectacular, no fue lo mejor de los chicos buenos del Barça. Mandó Piqué, corrió Puyol, tuvo más oficio Busquets del que se podía imaginar para ser un joven que hace un año estaba en Tercera, y Bojan rompió a llorar cuando marcó el gol que tanto había soñado después de una jugada de cine, iniciada por Alves, prolongada por Xavi, generada por Messi y acabada por ese chico de 18 años, al que el Barça le debe también más de media Copa. Aunque todo empezó en la valentía de Guardiola, quien apostó por seis jugadores de la casa: Piqué, Puyol, Xavi, Busquets, Messi y Bojan. Más de medio equipo. ¡Una verdadera pasada!
Hasta Pedrito
Y terminó jugando la final Pedro, o Pedrito, otro anónimo chico que también estaba en Tercera, a pesar de que antes debió salir el más anónimo de los jugadores del Barça para cambiar la historia. Llegó Touré, convertido en un nuevo Messi, para entrar en los altares del barcelonismo, aunque después lo ensuciara con un corte de mangas hacia la afición vasca. La misma que luego se puso de pie para ovacionarle. La misma que rompió sus manos para despedir a Xavi con el honor que se merecía.
Si Pickenbauer volvió a dejar un partido para la leyenda, Xavi construyó otro encuentro maravilloso, culminado con una falta soberbia que jamás se olvidará. Como el gsiempre extendidas por la pradera de Mestalla. ¿Y Leo? Tras una primera parte gris, emergió el Messi incomparable. No por el extraordinario gol que marcó, ni siquiera por la asistencia a Bojan, ni por los pases a Etoo. Emergió el Messi de magia infinita, el chico que se hizo estrella en La Masia, mientras Guardiola, el también joven técnico que les ha abierto la puerta del estadio, huía de los focos, dejando que los chicos buenos de casa disfrutaran de una noche irrepetible en la que dejaron su legado.