Miercoles, 13 de Mayo de 2009 a las 12:14
• Los azulgranas tienen que apelar a su fútbol combinativo El Barça sabe que necesita controlar con paciencia la pelota para desactivar la contundencia del juego del Athletic
MARCOS LÓPEZ
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Si el balón se desliza raso por el césped de Mestalla, el Barça tendrá más de media final ganada. Pero si la pelota está más tiempo parada o en el aire, el Athletic será el más feliz. Es el partido que tanto busca y el que le interesa: sin ritmo, trabado y brusco. Entre el suelo y el cielo irá la pelota. Y una Copa.
EL PELIGRO VASCO
"Balones largos a Llorente y segundas jugadas"
"Cuando la bola va al cielo y tienes un tío que mide 1,95, es evidente que ellos son mejores que nosotros en ese aspecto. Debemos contrarrestarlo. Tirarán balones largo a Llorente y luego buscarán segundas jugadas". Guardiola ha visto varios vídeos del Athletic. Aunque mirando solo uno es suficiente, porque el equipo de Caparrós juega siempre igual. Evita el tránsito por el centro del campo, la pelota va directamente de área a área --tipo Cech con Drogba en el Chelsea-- y allí un gigantesco delantero con pinta de pívot de baloncesto, pero muy bien coordinado como Llorente (mide 1,95) se encarga de bajarla a la hierba con el pecho o la cabeza.
Entonces, Toquero agarra la escoba y barre el balón, dando tiempo a que Yeste, Susaeta u Orbaiz se asomen al campo del Barça para iniciar el ataque a 60 metros de Iraizoz. Piqué es un defensa muy alto (1,92 m), pero Guardiola ya le ha dicho algo simple: "Hay que chocar poco".
LA FÓRMULA
Talento para tumbar a un rival que es "un suplicio"
"El rival debe pensar que ganarnos es un suplicio". Aunque no lo crean, esta contundente frase de Joaquín Caparrós, el técnico del Athletic, no es de ayer. Ni tampoco de esta semana. Ni siquiera la ha debido pronunciar en estos dos meses previos a la final. Hace casi dos años que la dijo. Justo el día en que se hizo cargo (julio del 2007) del club vasco. Es su biblia. Desde entonces, ha construido un fanático grupo de jugadores que adoran ese vital principio futbolístico. Hoy será igual. El Athletic hará de cada balón dividido una batalla física, al límite del reglamento, y el Barça solo podrá tumbarlo apelando a la paciencia para que la pelota vaya rápida generando descontrol en el rival gracias a su mayor talento.
Será un equipo de Caparrós en estado puro: presión, intensidad y, al mismo tiempo, intimidación. Y cada minuto que pase será un triunfo suyo. Si el Barça marca antes le romperá todo el guión previsto.
EL CENTRO DEL CAMPO
Xavi debe imponerse para huir de la 'cárcel táctica'
Con Iniesta lesionado (ni siquiera viaja hoy a Valencia con el resto del grupo), la fuente de alimentación del Barcelona en el centro del campo queda monopolizada por Xavi. Si el Athletic, a través de la presión que ejercerá el doble pivote integrado por Orbaiz y Javi Martínez, logra apagar esa luz, el equipo de Guardiola lo pasará mal. Uno, Orbaiz, tiene estudiado e interiorizado el juego posicional; el otro, Javi Martínez, suple todo con su generoso despliegue físico que le permite llegar a rincones que parecen muy lejanos.
A la espera de lo que haga finalmente Guardiola --podría jugar con un triángulo integrado por Touré, Xavi y Busquets, pero entonces no tendría un zurdo nato como sí ocurriría si Keita es titular--, el papel del segundo capitán es determinante. Si transporta bien y rápido la pelota, le dará tiempo a salir de la cárcel táctica que ha levantado Caparrós en los últimos dos meses. Para ello necesita que Alves, llegando desde atrás, le ayude. A él y, además, a Messi. Irrumpiendo por sorpresa, asustará al Athletic.
EL MÉTODO
El balón, la mejor y tal vez única defensa del Barça
Sabido es que el Athletic no querrá el balón. Ni lo necesita. Sabido es que el Barça necesita adueñarse de la pelota para atacar y vivir tranquilo. Es su mejor y, tal vez, única defensa. Caparrós ha tomado varios vídeos --la derrota en el Camp Nou con el Espanyol en Liga y el duelo con el Chelsea-- como guía para desmontar al equipo de Guardiola, enredado en esas trampas físicas. Pero no tiene la exhuberante fuerza del Chelsea ni se sabe si el Barça estará con 10 una hora como en el derbi. Un córner o una falta cerca del área será una tortura para Pinto. No es fácil detener a Llorente ni a dos centrales poderosos: Amorebieta (1,90) y Aitor Ocio (1,87). Si el balón va por la hierba, el problema será para ellos.