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  9 de Febrero de 2012     Edición de las 17:39 h.  

 

 
Fútbol

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Domingo, 3 de Mayo de 2009 a las 9:58
HONOR AL CAMPEÓN
El Barça destroza al Madrid con una goleada histórica y un recital de fútbol inolvidable


DAVID TORRAS

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Se acabó la farsa. El Barça desenmascaró la gran mentira de la Liga a la vista del mundo entero. Lo hizo a lo grande (2-6). Con un recital inolvidable, que perdurará con el paso del tiempo, como el 0-5 de Cruyff. Una exhibición que perseguirá al Madrid día y noche, como una pesadilla de la que no podrá huir más y que, al fin, deja la Liga en manos de su dueño, del único que la merece. El Barça es ya el campeón virtual y solo es cuestión de esperar. Tal vez solo haga falta una semana. Hasta entonces, los culés pueden seguir deleitándose con lo que ocurrió anoche en el Bernabéu. Qué placer. Indescriptible.
Madrid se despertó ayer de un sueño. Fue una de las bofetadas más duras de la historia, una lección futbolística imborrable que dejó al Barça en el cielo y enterró al Madrid bajo tierra, humillado y muerto de verguenza. Dos goles de Henry, dos de Messi, y uno de Puyol y otro de Piqué, el sello de la cantera, dejaron al Bernabéu en silencio, mudo, sin nada que decir más que levantarse antes de tiempo y marcharse a casa con la cabeza gacha, en un lento desfile que simbolizó la rendición. Bandera blanca. Piedad, por favor.
No hubo pasillo al campeón, ni se celebró el alirón matemático, pero esos 90 minutos fueron mucho más efectivos que cualquiera de esos gestos. El Barça ganó como mejor sabe. En el campo, con el balón cosido a sus pies, en un interminable rondo que necesitó un golpecito para ponerse en marcha. Parece mentira, pero el Madrid marcó primero, en el último regalo que le hizo quien ande por ahí echándole una mano. Fue un espejismo, a la altura del que ha vivido en la Liga hasta que ha vuelto a cruzarse en el camino con un ser superior, y no es Florentino. Si acaso, Florentino que baje ahora del cielo, si es que está ahí, para sacar a los suyos del infierno.
El Barça, entretanto, sigue en las nubes y respondió a esa picadura con una muestra más de su carácter. Este equipo no engaña. La Liga ya está en el bolsillo, y todavía le queda la Champions y la Copa. Al Madrid no le queda nada de nada. Cero patatero. A Juande Ramos tampoco le queda mucho en el banquillo. Pep Guardiola, en cambio, acaba de empezar y ya ha ido más lejos que casi todos. Ayer, se coronó en el Bernabéu con mucha más fuerza que en todos sus años de jugador. El Dream team nunca vivió algo así. Al contrario. Le faltó un golpe como este. Cruyff nunca pudo alzar los puños en este escenario como lo hizo ayer su discípulo, mientras los jugadores se abrazaban, preámbulo de la celebración que se vivirá un día de estos. Con la Liga. Y quién sabe, si con Champions y la Copa.
El madridismo y toda su corte de lacayos tienen su merecido. Se las prometían muy felices. Madrid se levantó en pie de armas con el ánimo por las nubes, ebria de euforia y con el pecho hinchado, muy lejos de la contención que se vive en Barcelona incluso cuando hay motivos para ir desatado por la vida. Cuestión de culturas. Antes de empezar, la grada botaba entusiasmada, lanzando gritos contra el Barça y Catalunya, maldiciendo a los paisanos de Polonia y cantando "Y viva España", que no parece un himno para la ocasión. Listos todos para dar guerra, ciegos ante lo que, de entrada, parecía una guerra desigual. Pero, claro, el Madrid es el Madrid. Ya lo dijeron cuando fueron a Liverpool. "Esto es Anfield. ¿Y que?". Pues nada. Que les chorrearon y volvieron a despedirse de Europa en octavos. Y ayer, lo mismo. Que llega el Barça. ¿Y que?
Pues eso. Que el Madrid es el Madrid. Y llega donde llega. No se sabe quién, porque Juande no ha sido, le ha dado mucho más de lo que merecía desde que salió trasquilado del Camp Nou hace justo una vuelta. Desde aquel día, un montón de milagros, una cadena de favores que hicieron perder el mundo de vista al madridismo. De un enorme valor --17 victorias consecutivas-- pero construida sobre una gran mentira futbolística que ayer quedó al descubierto. Fue un baño tan descomunal que faltan palabras. Más que el rival en la Liga, parecía un esparrin de poca monta al que habían puesto ahí para que le dieran una buena tunda. Y el Barça le dejó hecho polvo.
La Liga ya es del Barça. Como tenía que ser desde hace tiempo. Igual al Madrid le habría ido mejor no llegar tan lejos sin merecerlo. Pero, bueno, más valor tiene el título. Madrid había acordonado la Cibeles. Gesto innecesario. Una falta de respeto. Barcelona sí es una fiesta. Y ahora, abróchense los cinturones. El viaje no ha acabado.


 
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