Miercoles, 29 de Abril de 2009 a las 9:51
SIN DEFENSA PARA VOLAR A LONDRES La lesión de Márquez, que dice adiós al curso, y la tarjeta de Puyol dejan al equipo sin centrales
JOAN DOMÈNECH
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Solo había una noticia peor que encajar un gol y era sufrir la baja de un jugador importante para el partido de vuelta. Pues fueron dos para ennegrecer del todo la noche en la que el Camp Nou rugió y lució más luminoso que nunca. En 20 minutos, la desdicha golpeó de forma inmisericorde al Barça, que se verá obligado a superar una nueva prueba, la más dura de la temporada, para seguir camino hacia Roma.
Andando o en muletas lo continuará Rafa Márquez con todo el dolor de su corazón. Comparable al que debió sentir también en la rodilla izquierda. Un
crac espantoso notó el mexicano cuando se disponía a golpear un balón. Sin oposición ninguna, en una acción que ha repetido millones de veces, para dar un pase fácil a Dani Alves. A Márquez le crujió la rodilla y se despidió de la temporada con una rotura en el menisco externo, según el primer dictamen de los médicos azulgranas.
Se marchó sentado en la camilla, cabizbajo, sin querer mirar al césped ni a la grada, que coreó su nombre, en un consuelo que no compensaba en nada su inmensa tristeza. Ni la de Guardiola, que pierde una pieza clave, ni la de sus compañeros, que tardaron varios minutos en reaccionar. No irá a Roma Márquez, excepto que las pruebas médicas desmientan a los doctores, pero tampoco irá al Bernabéu el sábado ni a Londres dentro de ocho días para proteger a Valdés de la avalancha que le vendrá encima. Siempre y cuando al Chelsea le dé por atacar con más recursos que los utilizados ayer, que se limitaron a uno: los pelotazos de Cech. La única oportunidad se la había regalado Márquez a Drogba.
Sin la pareja de París
Veinte minutos mal contados habían transcurrido. Aún no se había propagado desde el vestuario la grave lesión de Márquez cuando cayó el segundo mazazo. Carles Puyol también dejaba al Barça huérfano de centrales para el partido de vuelta. El capitán fue sacrificado por Guardiola en la alineación titular. Porque tenía que elegir a alguien para poder utilizar a Márquez, que descansó el sábado, y porque estaba avisado de suspensión. Como Alves, que sí pudo eludir esa amenaza.
Un titubeo defensivo obligó a Puyol a entrar a destiempo a Malouda. Le entró, lo levantó del suelo y lo tiró al césped. Tarjeta y sanción. Guardiola se dio la vuelta, se tapó la cara con las manos y maldijo lo que no está escrito, procesando al instante la gravedad del asunto. A la cueva de Stamford, donde caerán balones de todas las esquinas, irá el Barça sin Márquez ni Puyol, la pareja de París.
¿Y quién acompañará a Piqué? No hay mucho donde elegir. Eric Abidal es la primera opción. Ya ha jugado un par de veces como central. Nada comparable a lo que experimentará en Londres. La segunda posibilidad es el uruguayo Martín Cáceres, el eterno suplente, que dejará su butaca de la grada a Márquez para que el Barça no se pare otra vez en la semifinal.