Lunes, 20 de Abril de 2009 a las 9:36
• El rendimiento del joven defensa supera todas las previsiones y conquista a la grada también por su pasión culé El paraíso de los dos Piqué
MARCOS LÓPEZ
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Hay dos
Piqués en uno. Por el mismo precio, apenas cinco millones de euros --una herejía consideraron muchos cuando el Barça abonó esa cantidad por rescatarlo del Manchester--, el Barça se ha encontrado con dos
Piqués. Uno es bromista, extrovertido --el sábado, en el avión de regreso de Getafe, conectó el Ipod de Bojan a los altavoces del avión para tortura de los pasajeros con música discotequera--, culé enfermo que se pasa tantas horas en el Palau Blaugrana como en el Camp Nou. O sea, un Piqué disfrazado de aficionado convive con un Piqué futbolista que ha sorprendido a todos por el espectacular rendimiento que ha ofrecido.
Esos dos
Piqués en uno le ha salido redondo al barcelonismo porque no solo ha encontrado a un fanático seguidor del baloncesto --ve los partidos a pie de pista con la camiseta de Navarro puesta y si el calendario se lo permite no se pierde ninguno-- y a un central que vale una fortuna. Un defensa para años. Acaba de cumplir los 22 y en apenas ocho meses se ha hecho un hueco en el eje de la zaga, desplazando incluso a Puyol a la banda izquierda como lateral.
El socio de Márquez
Fuera del campo, Piqué se lo pasa bomba. Es hiperactivo. Está en todos los sitios, metiendo cizaña en el vestuario --es capaz de esconder los guantes a Valdés provocando que llegue tarde al entrenamiento--, bromeando incluso con los periodistas, comprando en los aeropuertos chucherías y chocolate, repartiéndolo luego todo a aquel que se le acerca. Sin olvidarse nunca de esos inmensos auriculares que reposan sobre su cuello.
Desde su inacabable atalaya (mide 1.92 metros), va siempre con los ojos bien abiertos, empeñado en disfrutar cada segundo del paraíso en el que vive. Llegó para ser un central más. Pero, sobre todo, para dar descanso a Puyol y Márquez, la pareja titular, mientras en el Camp Nou se preguntaban incrédulos:
"Si lo ha dejado escapar Ferguson, ¿para qué lo queremos aquí? ¿Un suplente del Manchester?", se oía a menudo, con constantes cuchicheos sobre la conveniencia del fichaje.
Él tampoco imaginó jugar tanto en tan poco tiempo. Mira por dónde, Piqué ha terminado por convertirse en el socio perfecto de Márquez --han jugado juntos en 20 partidos--, pero su pareja con Puyol (11 ocasiones) no ha sido tan continuada, entre otras razones porque el capitán ha ido de banda a banda. Ha sido tanto lateral derecho como lateral izquierdo. Piqué, sin embargo, se ha consolidado en el eje de la zaga.
"Una esponja"
Tiene el nieto de Amador Bernabéu, exvicepresidente azulgrana, una estampa de central moderno que le ha llevado incluso a la titularidad de la selección española. Alto, elegante en la salida del balón --es el primer cartero de la pelota, el que conecta con Xavi e Iniesta--, inteligente tácticamente con una asombrosa capacidad para aprender.
"Es una esponja", cuentan desde el vestuario. No es nada casual que Piqué sea el central que menos balones pierde en la Liga (65) en comparación con Márquez (108) y Puyol (103). Ni tampoco que sea el que más roba (208), por delante del capitán (194) y el mexicano (189). Ni que remate más que sus colegas: Piqué (8), Márquez (3) y Puyol (2).
Si quieren un ejemplo de los dos
Piqués, miren este último fin de semana. El viernes estaba en el Palau asistiendo al Barça-Interviú de la Liga de fútbol sala; el sábado brillaba bajo la lluvia en Getafe.