Jueves, 16 de Abril de 2009 a las 9:27
• El centrocampista relata su carrera paso a paso Laporta se declara fan incondicional de Xavi en la presentación de la biografía del jugador
JOAN DOMÈNECH
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Otros no lo harían. Otros no lo hicieron ni lo harán. Aquellos que, en el fondo, son más aficionados del dinero que del Barça. Pero Xavi demostró en su día que era cule de palabra y de corazón. El día de 1999 en que Adriano Galliani, vicepresidente ejecutivo del Milan, se presentó en Barcelona.
No podía haber ningún obstáculo para llevarse a Xavi: 800 millones de pesetas para el Barça; 250 millones anuales para el jugador; cuatro años de contrato y titularidad garantizada, con su nombre escrito en un papel por el técnico rojinegro, Alberto Zaccheroni, formando el doble pivote con Demetrio Albertini; 100 millones para el intermediario, otros 100 para Joaquim, el padre del jugador, más la dirección de un equipo del fútbol base, y una mansión con sirvientes en el lago Como .
Amenaza de divorcio
Pero Xavi, que cobraba 20 millones, dijo que no. Lo dijo él y lo dijo su madre, Maria Mercè, que amenazó con el divorcio si los demás componentes de la familia seguían insistiendo en partir a Italia. Xavi y Maria Mercè estaban convencidos de triunfar en el Barça. Habrán ganado mucho menos dinero, tal vez hayan ganado menos títulos, pero los Hernández son felices.
Así se les vio ayer, en la presentación de
Mi vida es el Barça, la autobiografía de Xavi que edita el diario
Sport con motivo del próximo Sant Jordi. Un libro que relata a través de anécdotas como aquella, experiencias y confesiones la carrera del mejor jugador de la pasada Europa. Culé de cuna y de filiación desde los 11 años, cuando entró en el equipo alevín. El ojito derecho de Joan Laporta, fan incondicional del centrocampista. Por su calidad futbolística y por su humanidad.
"El amo de la pelota". Así le calificó el presidente.
"El Barça dejaría de ser eficiente y virtuoso si Xavi no estuviera en el equipo", aseguró Laporta de
"la nueva referencia" de la cantera.
Feliz estaba Xavi por haber cumplido el sueño de su niñez y por acariciar el bello presente.
"Es una temporada espectacular, la mejor de la historia, pero debemos rubricarla con títulos", dijo el centrocampista, que solo se queja de
"una espinita" de la que espera desclavarse el 27 de mayo: jugar la final de la Champions y ganarla.
"Todos se cambiarían por nosotros", explicó, aludiendo a los rivales. Muchos niños se cambiarían por él. ¿Cuántos habrían seguido el camino que eligió en 1999?