Domingo, 12 de Abril de 2009 a las 10:09
UNA NOCHE EN LA TIERRA El Barça se toma un respiro con el Recre, está a 9 puntos del Madrid y le obliga a no fallar hoy
MARCOS LÓPEZ
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Iniesta marca en la primera jugada del partido Foto: Jordi Cotrina
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A los fieles que vinieron ayer al templo del Camp Nou, que no fueron en procesión masiva como el miércoles, el Barça les respondió con una velocidad inusitada. En menos de un minuto, gol de Iniesta tras una asistencia de Henry. El prólogo de otra fastuosa y memorable noche de fútbol, como la del Bayern, pensó entonces la gente. Pues, no. No siempre se vive en el cielo. A veces, toca bajar a la tierra para descontar hojas del calendario. Solo quedan ocho jornadas y el Madrid, que juega hoy en el Bernabéu ante el Valladolid, se encuentra ahora a nueve puntos.
Aún así, en una noche terrenal, siempre quedará para el recuerdo la infinita magia de Iniesta y la elegancia de Henry, sostenido todo con las fiables manos de Valdés, que suma ya 450 minutos sin encajar un gol en Liga. El líder, tras tumbarse casi una hora a la bartola, resolvió, aunque su juego no fue excelso. O, al menos, como el que tiene tan exquisitamente acostumbrado a los fieles que acuden al
templo. Había sillas vacías en la grada, en el palco, en la tribuna de prensa. Lógico. El Recre no es el Bayern. Y el grado de excitación del miércoles, con una admirada y asombrada Europa por testigo, era imposible de repetir. Hasta humanamente comprensible.
"NO TENGO ENVIDIA DEL BARÇA"
No se lo expliquen, sin embargo, a Guardiola. Pese al gol de Iniesta, movió en un par de ocasiones el rostro con evidentes gestos de desagrado. No salió tanto del banquillo. Estuvo demasiado tiempo sentado. A su lado o detrás suyo, piezas esenciales de su proyecto (dejó de suplentes a Etoo, Xavi y Puyol), mientras dio el sábado libre a Piqué y Touré. O sea, rotaciones de verdad. Cinco titulares con el Bayern no figuraban ayer en el once inicial. Casi medio equipo. Ni eso le sirve de excusa a Guardiola. Horas antes del partido, el Madrid, que ha firmado 40 puntos de los 42 últimos posibles, seguía con su persecución psicológica. "No tengo envidia del Barça, no existe un equipo perfecto. Y Guardiola lo sabe", dijo ayer Juande Ramos, el entrenador madridista.
Si por perfecto se entiende un equipo que juegue igual de fino, preciso, solvente, eficaz y sofisticado ante el Bayern que con el Recre, es evidente que no lo hay en ningún lugar. No lo busquen. No existe. Tan solo en el imaginario popular. Por un día, el Barça tenía derecho a no rozar la perfección. Así lo entendieron los fieles de verdad. Los que no se van de vacaciones de Semana Santa, los que van al
templo, llueva, haga frío o venga el Recre. Entre ellos estaba el Barça de Wembley. Johan y Ronald compartiendo el palco. Cruyff, el ideólogo de un estilo de fútbol, y Koeman, el defensa que dio la primera Copa de Europa. El maestro de Pep, el amigo de Pep.
ETOO, NI UN MINUTO
Ahí arriba, cuchicheando ambos, repartiéndose confidencias estaban Cruyff y Koeman, mientras Guardiola, con las manos en el bolsillo, se miraba el triunfo rutinario del Barça. El líder gana de todas formas, dando espectáculo, a medio gas, con suplentes y sin Etoo, quien no jugó ni un solo minuto. Aunque eso no impidió que se vivieran también cosas insólitas en el
templo. ¿Cuáles? Que Messi falle un penalti, aunque los fieles, comprensivos ellos, se lo perdonaron. Al Barça, también. Por una noche, se comportó como un equipo terrenal. Ganando, eso sí. Queda una jornada menos. Y el Madrid se levanta a nueve.