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  18 de Marzo de 2010     Edición de las 19:46 h.  

 

 
Fútbol

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Domingo, 22 de Marzo de 2009 a las 11:12
ENTREVISTA CON RAFAEL MÁRQUEZ, DEFENSA DEL BARÇA
Rafael Márquez: "Guardiola siempre está encima, no nos da ni un segundo de relajación"


MARCOS LÓPEZ / JOAN DOMÈNECH
 Rafa Márquez
 Foto: Jordi Cotrina

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Es el único superviviente de los fichajes que hizo la directiva de Joan Laporta en el 2003, justo después de las elecciones. Desde el césped, Márquez ha vivido la transformación del vestuario y el club.

--¿Cómo ha podido aguantar tantos años en el Barça? Ni siquiera Ronaldinho o Deco resistieron.
--Es verdad. He pasado momentos buenos y malos, he tenido buenas y malas temporadas, pero en esta tuve la suerte de que el técnico confiara en mí. Por eso sigo. Y muy contento. Después del Barça, no hay ningún club más alto.

--Seis años en el Barça son como 10 o 12 en otro club, ¿no?
--Sí. En grandes equipos como el Barcelona hay más presión, se trabaja mentalmente el doble. Cuando llegas se te hace difícil, pero luego ya te acostumbras.

--Dice que se trabaja el doble en el plano mental. ¿Lo descubrió al principio o con el tiempo?
--Al principio no me imaginaba la fuerza que tenía el Barcelona, pero poco a poco me fui adaptando. Era todo lo contrario del Mónaco. Aquí nadie se escapa de la presión psicológica que hay y que debes tener bien controlada.

--Ha ganado dos Ligas con mucha ventaja, ha perdido Ligas con mucha ventaja. Ahora andan por delante del Madrid.
--El planteamiento es vivir jornada a jornada. Sufrimos la experiencia de perder una Liga con mucha ventaja y ahora se trata de no creer que la tenemos. Si un día piensas que no pasa nada por perder y que ya ganarás el próximo partido, acabas en un camino en el que dejas de hacer lo que te llevó al liderato.

--¿Han superado ya el bache?
--No nos hemos relajado, nunca pensamos que ya estaba hecho. Ahora empieza lo bueno. ¿El cansancio? Es algo psicológico, pero con las rotaciones todo va mejor. Las hemos asumido bien. Habrá alguien que no esté contento, pero lo prioritario es el equipo. ¿El triplete? Es una posibilidad, pero no se puede decir nada. Al nivel que estamos jugando, creo que podemos. Pero no hay que apresurarse.

--Son casi los mismos jugadores que en los dos últimos años, pero el rendimiento es muy distinto.
--Es verdad. Ahora tenemos a Leo, que es muy bueno, es determinante, como lo fue Ronnie. Samu siempre ha estado ahí, marcando goles, también le ayuda Henry. Es la misma columna vertebral de antes, cambian muy pocas cosas, pero hacemos más trabajo táctico. Lo asimilamos muy bien. Es una ayuda para lo que debemos hacer en el campo. Este equipo tiene mucha calidad individual, pero se potencia mucho más cuando se trabaja como grupo.

--¿Qué detalles han cambiado?
--Defensivamente somos bastante más sólidos. La presión que ejercen los delanteros y los centrocampistas nos reduce el trabajo a los defensas. Muchas veces recuperamos la pelota en campo del rival, cerca del gol. Antes no lo hacíamos tanto. Ahora es una regla fija: "Todos debemos correr juntos, presionar juntos, recuperar el balón lo antes posible".

--¿Qué papel juega Guardiola en esa transformación?
--Con Rijkaard no hacíamos algunas cosas, pero tampoco debemos olvidar que ganamos títulos muy importantes y jugando muy bien a fútbol. Pep siempre está encima, no nos da ni un segundo de relajación. Eso es básico. En un grupo con tanta gente es importantísimo que haya buena sintonía.

--La figura de Guardiola fue capital para que siguiera. ¿Pensó que lo echaría cuando hablaron?
--No tenía ni idea. La gente me decía que yo le gustaba, pero no sabía nada. Luego, cuando hablamos, me dijo: "Tranquilo, cuento contigo, aquí tienes otra oportunidad, tienes que aprovecharla". Me comentó que era una parte fundamental para el juego que él quería. A partir de ese momento asumí un compromiso personal con él. Quería devolverle su confianza jugando a un nivel bueno; si no, tenía muy pocas posibilidades de seguir. Empecé la Liga con otra mentalidad.

--¿No le afectó todo lo que se comentó sobre su vida privada?
--No, se dijera lo que se dijera, la gente que me conoce ya sabe lo que soy. Lo único que me importaba es que no acabaran llegando esos comentarios a la prensa deportiva. Lo pasé mal. Pero estoy en el Barça, eso es lo único que me interesa. Sabía que tras el año pasado se debían cortar cabezas y que la mía sería una de las primeras. Pero Pep confió en mí y ahora me toca a mí devolvérselo.

--¿Qué es lo que más le ha sorprendido de Guardiola?
--Esa charla del verano ya demostró cómo es. Cuando alguien te habla con esa sinceridad, dice mucho. No va por la espalda. Además de ser joven y estar preparado, siempre está encima nuestro. Debe ser así si quieres ganar algo. Por eso, jugar en este equipo es un placer. Da una tremenda satisfacción, sobre todo cuando escuchas elogios de fuera. En México, en cualquier sitio, siempre me dicen lo mismo: "Estáis impresionantes, imparables". Eso nos da mucho orgullo, pero debemos seguir trabajando. Si no ganas títulos, el camino se queda vacío. Lo sabemos. Tenemos mucha hambre. Queremos ganar, estar despiertos, llegar arriba. Si ganas, la gente se acordará de este equipo. Si no, no.

EL PASADO
"Cuando llegué al Barça, todo se complicó. Los tres meses iniciales fueron de adaptación, fueron duros. Intentas digerir lo que te pasa, pero resulta muy difícil encontrar el equilibrio necesario para poder trabajar a pleno rendimiento. Claro que me costó, pero una vez empiezas a conocer el club, todo parece más sencillo. Al año siguiente, además, ganamos la primera Liga. Me sentí muy bien.
Tuve, eso sí, un inicio irregular, pero poco a poco logré mantener un buen nivel. Cada día que pasaba, me sentía más a gusto. Tanto dentro del campo como fuera. Luego, en la tercera temporada, ganamos Liga y Champions. Fue algo maravilloso. Creíamos que ese gran equipo iba a durar mucho más. Había grandes jugadores, éramos jóvenes, pero, desgraciadamente, no fue así. ¿Por qué? Porque nos dejamos llevar por la inercia de la euforia en la cuarta temporada. Cuando nos empató el Espanyol en casa, nos dimos cuenta, aunque ya era demasiado tarde.
Sabíamos que teníamos un gran equipo, capaz de hacer grandes cosas durante mucho tiempo. Pero nos relajamos. Sucedió poco a poco, casi sin percatarnos. Íbamos dejándonos puntos partido a partido y cuando quisimos reaccionar ya no pudimos. Fue frustrante perder una Liga así. Tuvimos una ventaja considerable y la dejamos escapar. El Madrid tuvo su mérito, pero fallamos nosotros. Fallamos tanto que llegamos al declive total.

"Se apagó poco a poco"
Al final, todo llegó a su límite. Nos dejamos ir, no pudimos parar lo que ocurría, no supimos tener la regularidad necesaria. En esos momentos, tuve una lesión que me apartó tiempo del grupo, por lo que no pude ayudar a mis compañeros para evitar esa caída. Fue una pena porque éramos un gran equipo, con jugadores que teníamos mucha ambición. Pero eso fue apagándose poco a poco. Y, al final, todo se contagia. Cuando dos o tres empiezan a mostrar pasividad, se extiende a todo el grupo".


 
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