Viernes, 20 de Marzo de 2009 a las 22:13
EL ACLARADO Final de Marzo de locura para el Barça
José Carlos Sorribes
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La Liga universitaria de baloncesto de Estados Unidos vive su gran momento de la temporada con el llamado
March Madness, el marzo de locura, en alusión a las constantes eliminatorias en un mes que coronarán al futuro campeón. Pues bien, el Barça afronta un final de marzo digno de esa locura de partidos a vida o muerte. Desde el domingo 22, cuando visita al Ricoh Manresa, hasta el martes 31, cuando disputará el tercer pulso de su eliminatoria de la Euroliga con el Tau en Vitoria tiene programados 5 partidos en 10 días. Como para asustar al más valiente.
Son las cosas del curioso calendario de los grandes deportes profesionales, y en ello el baloncesto acostumbra a superar incluso al fútbol. El Barça se ha pasado una semana de relax entre su victoria ante el débil Vive Menorca y su desplazamiento al Nou Congost, es decir de domingo a domingo, y entrará a continuación en un frenesí de partidos en los que, por ejemplo, se juega el sueño de estar presente en la Final Four de Berlín.
Aquí cada uno hace la guerra por su cuenta, y más en estos tiempos en los que la sintonía entre la ACB y la Euroliga no es la de otras épocas. Por si fuera poco, el frente abierto entre el Barça y TV-3 ha salpicado al equipo de
Xavi Pascual. Con todo el sentido común del mundo, el club pidió un adelantamiento al jueves de su partido en Manresa, para tener más tiempo de descanso ante de su durísimo pulso con el Tau, y la televisión autonómica respondió que nanay. TVE, mientras, ya ha anunciado que el Barça-Unicaja es el partido que va a retransmitir en la jornada 28, por lo que se disputará el sábado 28, dos días después de haber jugado en el Buesa Arena de Vitoria. Sin quitar importancia a la Liga, el Barça debe centrar todos sus esfuerzos en esa eliminatoria ante el Tau, que probablemente afronta con uno de sus dos objetivos cubiertos, el más decisivo. Por encima de cualquier otra consideración, los azulgranas deseaban tener la ventaja de campo en el play-off de cuartos de final de la Euroliga. El objetivo se alcanzó con suficiencia gracias a la contundente victoria ante el Madrid en el Palau y a la definitiva en la pista de un Maccabi en horas bajas. Lo que quizá no se esperaba entre la plantilla y el cuerpo técnico (aunque nadie lo dirá nunca en voz alta) es encontrarse con el Tau como rival, ya que los vitorianos parecían favoritos para deshacerse en casa del Olympiacos y alzarse con el liderato del grupo E.
Tiene el Barça ahora una buena oportunidad de quitarse de encima la molesta etiqueta de que el Tau es su bestia negra, algo consolidado con la última y dolorosa derrota en las semifinales de la Copa que se llevó el grupo de
Dusko Ivanovic. Además, el Olympiacos demostró en Vitoria que podía ser un adversario tan temible, o más, que el propio Tau. Y lo más importante: el Barça debe salir con el convencimiento de que tiene que hacer del Palau un fortín. Jugar en casa en Europa suele tener la ventaja añadida del arbitraje como ha ocurrido toda la vida, cuando mandaba la vetusta FIBA y ahora que lo hace la Euroliga. Nadie duda, además, de la calidad y capacidad de la plantilla de
Xavi Pascual. El problema es que esas incuestionables virtudes no han estado siempre acompañadas del convencimiento que muestran los equipos que se sienten poderosos, casi invencibles, capaces de ganar a cualquier rival. Llegan 10 días sin respiro. ¡A jugar!