el entorno . com  -  Noticiario del Barça
  8 de Febrero de 2012     Edición de las 21:38 h.  

 

 
Fútbol

Ver noticias de pinto
Jueves, 5 de Marzo de 2009 a las 1:15
EL ARGENTINO EVITA EL DISGUSTO
La intervención de Pinto y el gol de Messi meten al Barça en la final de la Copa del Rey


MARCOS LÓPEZ
 Pinto detuvo un penalti que pudo significar el 2-0 para el Mallorca
 Foto: Jordi Cotrina

PUBLICIDAD
El portero (Pinto) paró un penalti y la estrella (Messi) salió desde el banquillo para librar al Barça de un disgusto en Palma. En una noche desagradable, con mucho viento, poco fútbol azulgrana, dos expulsados, uno por cada equipo (Cáceres y Josemi) y con más nervios de lo esperado, los azulgranas cumplieron el objetivo de colarse en la primera final de la temporada. A falta de juego, ha sido una noche de extremos. El Barça jugó al principio con fuego, casi se quemó y ha regresado a casa con una final en sus manos, agradecido un partido más al genio de Leo.

Demasiado tranquilo vivía el Barcelona. Pensó que con Iniesta le bastaría para asustar al Mallorca. Así fue hasta los primeros minutos. Apenas fueron ocho. Muy pocos. Suficientes, sin embargo, para descubrir la grandeza de Andrés con una deliciosa jugada en la que dribló a cuatro defensas, se cambió la pelota de pie, de la izquierda a la derecha, para terminar con un suave disparo que detuvo Lux. Eso fue lo mejor del equipo de Guardiola. Jugadas así merecen acabar en gol. Pero ya se sabe lo que suele pasar después. Cuando crees que tienes el partido en la mano, llega cualquiera y te pone nervioso. El imponente zurdazo de Castro en el último minuto de la primera mitad despertó al Barça. Y de golpe. Sin tiempo ya para echarse, de nuevo, a la bartola.

Mucho viento
Hasta ese golazo del Mallorca, poco había pasado en el partido. Si acaso que el viento, con rachas cercanas a los 40 km/h, se convirtió en el protagonista. No hacía tiempo para jugar a fútbol. Lo mejor era quedarse en casa, con una manta encima. Pero la Copa no entiende de noches apacibles. Cuando el Barça pensaba ya en el descanso, en protegerse de tanto viento, apareció Castro. Y reaparecieron los nervios. Tras los ocho buenos primeros minutos, los azulgranas se fueron apagando, consumiendo. Sin alma.

Miren a Hleb. Ahí tienen la explicación de todo. Lo hacía casi todo bien --regates, quiebros, pases--, pero siempre fallaba algo. Fuera el centro, el último toque y hasta el disparo. Curioso caso el del jugador bielorruso. Promete mucho, pero no termina de cumplir nada. Así le fue al Barcelona. Empezó con mucha energía, pero se diluyó entre el viento y la falta de sincronización del juego azulgrana. No había circulación rápida de la pelota. Mucho músculo en el centro del campo --Touré, Keita y Busquets--, pero poco toque. O sea, sin identidad el Barça.

Leo, la bendición
Tan mal acabó la primera mitad como empezó la segunda. A los cinco minutos, error de Pinto que no salió a buscar un centro que debía ser suyo, penalti y expulsión de Cáceres. O sea, un drama para el Barcelona. Pero Pinto rechazó el penalti tras dominar la batalla psicológica con Martí, el jugador del Mallorca, y libró a sus compañeros de un calvario. Entró Márquez, salió Iniesta y a refugiarse todos en los salvadores pies de Pinto.

Luego, Guardiola miró al banquillo y sacó a Messi para reactivar un equipo adormilado. Le salió perfecto. En apenas 10 minutos, Leo forzó dos tarjetas, provocó la expulsión de Josemi, marcó luego el gol decisivo y apaciguó el volcán que sacudía a los azulgranas. Una bendición. Por el partido, mejor no preguntar. Apenas se vio fútbol, pero sí a un portero decisivo y a un Messi estelar. Suficiente para llegar a Mestalla.


 
Zerowatts

elentorno.com. © Copyright 2000-10, Todos los derechos reservados
Todas las marcas y logotipos son propiedad de sus respectivos dueños.