Domingo, 22 de Febrero de 2009 a las 12:36
• "El árbitro se puso nervioso y se cargó el partido", denuncia Xavi Pep Guardiola: "¿Pánico? Sé que nos levantaremos"
MARCOS LÓPEZ
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Terminado el derbi, Mauricio Pochettino miraba anoche hacia la tribuna del Camp Nou. Estaba eufórico, soltando ambos puños con energía, descargando toda la adrenalina acumulada en un derbi que jamás olvidará. Su colega, Pep Guardiola, tenía aún la mano derecha tendida esperándole pacientemente durante unos pocos segundos. Cuando se giró el técnico argentino, descubrió la figura de su vecino de banquillo. Le dio Pochettino la mano y luego lo abrazó con complicidad. "El equipo ha estado sobresaliente porque sacamos mucha casta y orgullo. Es el espíritu que quiero", proclamó orgulloso ayer el entrenador del Espanyol.
Poco después, sentado en la misma silla. Aparecía Guardiola, sin querer dar muestras de abatimiento. Ni mucho menos. "¿Pánico? Sé que nos levantaremos. Cuando perdemos es culpa nuestra, nunca busco excusas. Seguiremos hacia adelante. Seguro", comentó el técnico azulgrana. En una semana, el Barça ha dilapidado cinco puntos de renta sobre el Madrid, transformándose en un equipo terrenal. En un líder que se debilita. Pero Guardiola no se siente hoy menos fuerte que ayer, a pesar del empate con el Betis y la traumática derrota con el Espanyol. "El árbitro se puso nervioso y se cargó el partido", denunció Xavi como una de las claves del tropiezo azulgrana. Con esa misma dureza se expresó Messi. Etoo, en cambio, fue mucho más suave: "Todos tenemos una mala noche. El árbitro y, sobre todo, su ayudante".
ELOGIOS A DE LA PEÑA
Mientras la ira del barcelonismo se concentraba en la polémica figura de Delgado Ferreiro, un colegiado singular con la mano fácil para sacar la tarjeta, el Espanyol disfrutaba del triunfo. Y, además, de haber gozado de la mejor versión de Iván de la Peña. Un
culé de niño transformado anoche, con dos goles que nunca olvidará y un partido sublime, en el más perico de los pericos.
"No hace falta que diga lo que Iván puede transmitir a un equipo. Estoy contentísimo, nos hemos sacado un gran peso de encima al ganar en el campo de uno de los mejores equipos del mundo. Mis jugadores se merecían algo así", explicó un emocionado Pochettino. Ese
peso pasa ahora a Guardiola. Aunque el técnico del Barça no teme por la respuesta del Barcelona. Golpeado en una semana con contundencia --ha recibido cuatro goles y Valdés, su portero, estará de nuevo en el centro del debate por su error en el segundo tanto del Espanyol--, el líder ha iniciado con mal pie la fase decisiva del curso.
DOS MESES SIN ABIDAL
Y sin Iniesta durante dos semanas. Y ahora también sin Abidal durante dos meses al sufrir ayer una grave lesión muscular. "Lo de
Abi es muy mala noticia", insistió Guardiola. El problema, sin embargo, fue otro. "No se podía jugar a fútbol. La camilla salió mucho, las lesiones, las interrupciones... El equipo no pudo luchar contra estas circunstancias", confesó Xavi. El Espanyol, sí. Le salió un partido redondo. "Hay que felicitarles, me sabe mal por la gente", dijo Guardiola.