Jueves, 19 de Febrero de 2009 a las 13:14
• Los jóvenes de la cantera del Barça calientan el ambiente apelando a la rivalidad Busquets: "¿El Espanyol a Segunda? A mi me da igual quien baje"
Marcos López
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Son los últimos y los más jóvenes en llegar al vestuario del Camp Nou --apenas llevan ocho meses--, pero Sergio Busquets y Gerard Piqué han jugado tantos derbis en las categorías inferiores del Barça que se les enciende la boca cuando hablan del Espanyol. No solo olvidan lo políticamente correcto sino que el descaro que muestran en el campo lo trasladan también a la sala de prensa, sin reparar en las consecuencias posteriores. Ayer, no estaban juntos en su comparecencia ante los periodistas, pero lo pareció. Piensan lo mismo, respondieron también lo mismo.
"Me da igual si el Espanyol baja a Segunda", dijo ayer un despreocupado Busquets en su primera rueda de prensa en la Ciutat Esportiva de Sant Joan Despí, exceptuando el breve discurso que dio cuando recibió la llamada de Vicente del Bosque para la selección española absoluta. "No olvidamos que el Espanyol nos hizo perder una Liga con su empate en el Camp Nou. Si baja me da igual", aclaró luego Piqué en una entrevista a la Agencia Efe. Hasta ayer, hasta que aparecieron los dos impulsivos jóvenes de la cantera, el derbi transitaba por los canales de la educación y el respeto mutuo. "No quiero que bajen a Segunda, es un equipo catalán", dijo Xavi el miércoles con el sosiego que le dan 10 años de derbis con el primer equipo.
INCIDENTES EN MONTJUÏC
Busquets y Piqué, en cambio, no llevan ni un año en el Camp Nou, aunque hayan tenido tiempo para disputar tres derbis (dos de Copa y uno de Liga en Montjuïc). Suficiente para que el corazón se les caliente más. En casa
perica, el centrocampista, que debutaba en un derbi profesional con el Barça, provocó la expulsión de Nené ganándose la ira de la afición blanquiazul. Para Piqué, su estreno tampoco fue nada convencional.
Festejó como un poseso el penalti de Messi en el último minuto (1-2) dirigiéndose, como todos los azulgranas, al sector de la grada del estadio donde estaban ubicados los
Boixos Nois. Después, el central tuvo un incidente con Pedro Tomás, el director general del Espanyol. O sea, no fue nada plácido. "En la Liga tienen que bajar tres equipos y nosotros tenemos que fijarnos en nuestro trabajo. Al final tres equipos bajan. A mi sinceramente me da igual", reiteró Busquets, ajeno al dramático momento deportivo que vive el Espanyol, hundido en el sótano de la Liga. Debajo suyo no hay nadie más.
"LÍDERES CONTRA COLISTAS"
Aunque después, el joven centrocampista se apresuró a recalcar que no anidaba sentimiento revanchista. "No es el momento de pasar cuentas. Son tres puntos importantísimos para seguir en la buena dinámica. Aquello ya está olvidado, aunque lo tengas en la mente", afirmó Busquets. "Somos líderes y ellos, colistas. Pero en la Copa quedó claro que puede pasar cualquier cosa, y ellos pueden sacar algo positivo", precisó Piqué, enarbolando ambos la bandera del
culé más pasional. Del
culé que no olvidará el tremendo destrozo que causó Tamudo con sus dos goles iniciando el principio del fin del Barça de Rijkaard y Ronaldinho.
Guardiola, sin embargo, no comparte esa idea defendida con tanta vehemencia por un par de jóvenes que han roto la monotonía de la semana previa del derbi. Tanto han jugado los dos equipos en estos cinco meses que hasta se conocen demasiado. Para lo bueno y para lo malo, aunque el Barça ha ganado dos partidos (1-2 en la Liga y 3-2 en la vuelta de la Copa en el Camp Nou) y cedió un empate en Montjuïc (0-0, ida de la Copa). Hoy, Guardiola y Pochettino escenificarán en el césped del Camp Nou la concordia previa a cada derbi posando para los fotógrafos. En la foto de la primera vuelta, Guardiola posó con Márquez.