Sabado, 14 de Febrero de 2009 a las 0:37
EL ACLARADO Buen balance en el primer acto del Top-16 de la Euroliga
José Carlos Sorribes
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Cumplida la primera vuelta del Top-16 de la Euroliga, el Barça se encuentra en una excelente situación para cumplir el objetivo que pretendía: acabar en cabeza el grupo F de la competición. Esa posición de privilegio supone dos premios: tener la ventaja de campo en el play-off de cuartos de final y, probablemente, eludir al Tau Vitoria que se perfila como el principal candidato al liderato del grupo E. Las eliminatorias de cuartos, previas a la final-four de Berlín, emparejarán a equipos de estos dos grupos. El Barça se ha rehecho con rapidez de su inesperada derrota en el debut del Top-16. Y no lo fue por perder en la pista del Real Madrid, sino por el modo en que se produjo ese tropiezo. Un nefasto final de partido echó por tierra el excelente trabajo de los minutos anteriores. El mal fue el menor posible, ya que la derrota se produjo por solo dos puntos: 85-83. Lo que ha sucedido después de ese partido no ha hecho más que consolidar las opciones del equipo de
Xavi Pascual, lo que podría parecer un contrasentido teniendo en cuenta que el Madrid domina imbatido la clasificación con tres victorias.
El equipo azulgrana demostró, en primer lugar, que el Maccabi era menos fiero de lo que todos los especialistas pensaban. El Barça despachó a los israelís por 20 puntos (85-65), una diferencia que incluso pudo ser mayor y que da un excelente colchón de tranquilidad para los posibles desempates. La última victoria del Madrid ante el propio Maccabi (98-79) supone otro durísimo golpe para los israelís, que han tenido el inconveniente de jugar fuera ante sus dos directos rivales en solo tres partidos. Porque el Alba Berlín es un invitado en el grupo, y no cabe esperar que tenga ninguna incidencia en la clasificación. Solo el Barça puede condenarse, la próxima jornada continental en Alemania después de la Copa del Rey, por relajación o autocomplacencia si no toma buena nota de lo que hizo el Madrid. Los blancos tuvieron que remontar 15 puntos en la segunda parte para no echar por tierra sus ilusiones europeas.
En esas circunstancias, lo que parecía un mal cierre de la liguilla, con el partido en Tel-Aviv, juega a favor de los azulgranas. El Maccabi recibe al Madrid la próxima jornada y si quiere apurar sus escasas posibilidades no puede ofrecer la imagen que dio en el Palau y en Vistalegre. Y menos ante su público. El Barça, mientras, tiene la obligación de remontar esos dos puntos de la derrota en Madrid para apuntalar sus intenciones de ser primero de grupo. Al amparo del Palau no parece una empresa inalcanzable, y más si se recuerda la soberana paliza que le dio a su eterno rival en la Liga ACB.
Por lo tanto, si todos los resultados se mueven en el terreno de la lógica, o sea victorias del Maccabi ante el Madrid y del Barça ante los blancos por un margen superior a dos puntos, el epílogo en Israel puede ser un cómodo desplazamiento en el que únicamente habría que estar pendiente de no sufrir una amplia derrota, y la mejor manera de afrontar esa tesitura sería hacerlo con la idea de ganar el partido para terminar a lo grande.
Estos pronósticos casi entran dentro de la ciencia ficción, pero no lo es la idea de que los tres primeros partidos de la liguilla casi han dejado fuera al Maccabi y plantean el grupo como un mano a mano con el Madrid.