Jueves, 12 de Febrero de 2009 a las 8:54
• El azulgrana logró el 0-2 y el público pidió a gritos que Domenech dimita Messi alegra a Maradona con un golazo ante una Francia gris
MARCOS LÓPEZ
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Dos disparos a puerta, dos goles de Argentina, el primero obra de un jornalero (Jonás Gutiérrez, ex del Mallorca, ahora en el Newcastle) y el segundo digno de una estrella, Leo Messi. Un exquisito eslalon por Marsella, rompiendo la defensa de Francia, para alegría de Maradona en el primer encuentro que compartieron. "Dios, podés descansar. Llegó el
Messias y también es argentino", rezaba una pancarta colgada anoche en la grada del Velodrome.
No estuvo tranquilo Maradona hasta que Tévez, que había suplido al
Kun Agüero, le dio la pelota al azulgrana. Y éste hizo lo que mejor sabe: regatear y marcar un gran gol, suficiente para que el público francés estallara en un grito unánime que se repitió en el tramo final del partido: "Domenech, dimisión; Domenech, dimisión". Marsella entera exhibía su ira a la selección gala, mientras coreaba cada pase de Argentina con "olés, olés".
Debe resultar deprimente tener a delanteros de talla mundial (primero fueron Anelka y Henry, después salio Benzema) y marcharse a casa con un solo disparo, del primero. Terminada la primera mitad, Argentina ganaba el partido. Curiosamente cuando peor estaba jugando. Pero se imponía a una Francia barroca en la que solo sobresalía la clarividencia de Gourcuff, el joven cedido por el Milan al Girondins, y el regate de Ribéry, pretendido por todos. O tal vez sea él quien anda loco por salir del Bayern de Múnich. Eso y las patadas de Lass, el otro Diarra del Madrid, era lo más destacado.
LA DUREZA DE LASS
Un encuentro, todo hay que decirlo, que no tenía nada de amistoso. Había botas rasgando el frío aire marsellés, poniendo en peligro las piernas. Messi, como suele suceder siempre, era el objetivo preferido. Tuvo problemas para mantenerse en pie. A los cinco minutos ya había recibido tres tarascadas de Lass, todas por detrás. Y al cuarto de hora, un pisotón que acabó con la paciencia de Messi. Pero no del árbitro. El francés pegaba (hasta siete patadas le dio), el argentino se levantaba y Maradona, claro, se enfadaba. Y eso que la estrella azulgrana empezó en el sector derecho del ataque, como había anunciado previamente
el Pelusa.
Pero Argentina no juega como el Barça, por mucho que Maradona se empeñe en que Messi sea el del Camp Nou. Los balones no le llegan tan rápido. Cansado de no tocar mucho el balón, Leo se vino al centro para ejercer entonces de falso
nueve. Allí marcó el gol, tras haberse asomado incluso a la banda izquierda, tal vez para evitar las continuas patadas de Lass.
HENRY, DE EXTREMO
Era cuando Francia creía tener el control del partido. Era cuando Anelka desperdició una gran ocasión en el cuerpo de Carrizo, el meta argentino. Era cuando Henry no brillaba, a pesar de que el cuestionado Domenech, el seleccionador francés, piensa como Guardiola. Lo puso también por la izquierda. Pero se aburrió tanto como Anelka, primero, y Benzema, después. Argentina, en cambio, domina el partido. Se protegió del frío con una defensa profesional --ni un balón regalado--, construyó un fuerte en el centro del campo con Gago y Mascherano antes de que Jonás abriera el marcador y Messi calmara a Maradona con su gol. Dios está hoy más tranquilo que ayer. El
Messias ha llegado para que no tenga que sufrir en el banquillo.
0- Francia: Mandanda; Sagna, Mexes, Gallas, Abidal; Toulalan, Lassana Diarra; Ribéry, Gourcuff, Henry; Anelka (Benzema, m. 65).
2- Argentina: Carrizo; Zanetti, Demichelis, Heinze, Papa; Maxi Rodríguez (Angeleri, m. 81), Mascherano, Gago; Messi, Jonás; Agüero (Tévez, m. 81).
Goles: 0-1, Jonás (m. 41); 0-2, Messi (m. 83).