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Martes, 10 de Febrero de 2009 a las 11:14
• "Lo quiero como goleador, como pasador, de todo", dice el seleccionador argentino de su figura
Maradona mima a Messi


MARCOS LÓPEZ

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A veces, los grandes momentos del fútbol son más sencillos de lo que se puede imaginar. Ayer, en Gemenos, en un desconocido campo de fútbol francés, a 25 kilómetros de Marsella, en una fría noche de invierno, desprovisto de todo glamur, se reunieron Diego Armando Maradona, el Dios que levantó a un país en México-86, y Leo Messi, el Messias que se anuncia desde hace años como su sucesor. Hasta anoche se habían visto muchas veces, pero nunca antes habían coincidido en un campo de fútbol. Ayer, Maradona era el seleccionador de Argentina y Messi la estrella de su equipo. El cambio visualizado en un corto entrenamiento (una hora de trabajo) se vivirá mañana en un amistoso ante la Francia de Henry y Abidal. "Si lesiono a Messi, me rompen el contrato", bromeó el defensa azulgrana.
En estos años previos, a ambos se les vio en un plató de televisión en Argentina (fue cuando Maradona le designó como su heredero), después en el palco del Camp Nou (apenas 45 minutos del Barça-Mallorca a inicios de enero) y siempre han sido enfrentados en las imágenes de televisión porque cada gol de Diego ha sido reproducido casi miméticamente por Leo. Ayer, sin embargo, todo era muy distinto. A partir de mañana, Maradona, el mito convertido en seleccionador, dependerá más que nunca de Messi, la esperanza de un país, porque quien lleva la pelota es quien manda. Quien controla el balón es el dueño, el único dueño.

SUAVE ENTRENAMIENTO
Llegó Argentina a Gemenos, un pequeño pueblo de apenas 5.500 habitantes, y se hizo la revolución. Pero, curiosamente, Messi no era la estrella. Cuando la pelota no rueda, Maradona sigue siendo el rey. Cuando se pone en marcha, es Leo. En ese primer encuentro, ante más de 1.000 entusiastas aficionados, apenas hubo dos fugaces momentos de conexión. Al principio y al final de la sesión. Mientras el técnico dirigía sin mucha estridencia al equipo, la estrella trabajaba al margen, junto al Kun Agüero, el ídolo del Atlético; Tévez, el delantero que no brilla en el Manchester, y Romero, el portero que asombra en Holanda por su fiabilidad en el AZ de Van Gaal.
Los cuatro habían jugado el domingo y hacían vida aparte del grupo, sin contacto con el balón. Al otro lado de la valla del modesto estadio municipal de Gemenos andaba Juanjo Brau, el fisioterapeuta del Barça. O, tal vez, para ser más concretos, la sombra de Messi. El hombre que no solo cuida sus músculos sino que le tutela y le acompaña por el mundo. Allí donde va Leo, está Brau. Por su bien y, por supuesto, por el bien del Barça, que mima a su estrella en todos los sentidos. Es, en realidad, uno más de Argentina, tiene incluso acceso al vestuario, charla con Maradona, supervisa con los dos preparadores físicos de la selección el plan de trabajo del futbolista y no se despega nunca de él. Mañana, además, llegan el directivo Albert Perrín y Txiki Begiristain, el secretario técnico azulgrana.

"COMO EN EL BARÇA"
En el Barcelona, el control sobre Messi es absoluto. En Argentina, también. Obsesionados en que haga algún día con la zamarra albiceleste las maravillas que ha hecho con la azulgrana. Por eso, Maradona lo mima. "Yo lo quiero como goleador, como pasador, de todo. Su mejor sitio es el que tiene en el Barça, por la derecha, bajar a buscar el balón y dejarse caer en el centro", comentó ayer Maradona a la agencia France Presse. "Esa es la posición donde se siente más en su salsa", aclaró el seleccionador, entregado a Messi. Más que nunca. ¿Por qué? Porque lo necesita. Porque Argentina entera sueña con ver al Messi del Barça. Porque Maradona no tiene tiempo para fallar, ya que en año y medio llega el Mundial de Suráfrica. "Si usted es seleccionador y lo pone a la izquierda cuando él se siente mejor en la derecha, es que usted está loco. Hay que dejarlo donde mejor se siente, intentar pasarle el balón a la velocidad que él quiera y dejarle jugar", recalcó luego Maradona.

"TRANQUILIZAR A LEO"
Lo necesita Maradona para un desafío al que nunca se enfrentó. Hasta ahora, dependía solo de él. Ahora depende, sobre todo, de Messi. "Hablo mucho con él. Está pasando por el mismo periodo que yo conocí. Intento tranquilizarlo para evitar que se vuelva loco. Cristiano Ronaldo le ha ganado el Balón de Oro, pero él tiene 10 años para poder ganarlo", proclamó Maradona.


 
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