Viernes, 2 de Enero de 2009 a las 20:16
EL ACLARADO Un final de año para soñar
José Carlos Sorribes
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El Barça de
Xavi Pascual despidió el año como un torrente incontenible. Y no solo por la cifra de nueve victorias consecutivas, entre la ACB y la Euroliga, sino por la imagen de equipo sólido, poderoso y repleto de recursos que estalló después de ciertos titubeos en el arranque del ejercicio. Si esas nueve victorias llaman la atención, lo cierto es que la racha estuvo marcada también por unos golpes de impacto, como fueron un triunfo rotundo en la cancha del topoderoso Panathinaikos de
Zeljko Obradovic y dos repasos en toda regla en el Palau al Montepaschi de Siena, en Europa, y al Madrid, en la Liga ACB. Pero no solo esas victorias de relumbrón merecen destacarse también aquellas en las que la brillantez no cuenta y sí la capacidad para deshacerse de rivales como el Iurbentia en partidos, como el que cerró el año en Bilbao, en los que hay que arremangarse por encima de otras virtudes.
Ni las lesiones de hombres como
Lakovic y
Navarro han resultado impedimento para que el Barça demostrara lo que siempre se le ha supuesto: tiene una plantilla con tantos recursos que le permite mirar a la cara a cualquier rival europeo. En estas nueve victorias los hombres de
Xavi Pascual han actuado con el convencimiento de poder hacer frente a dificultades de todo tipo, y ese ha sido uno de sus grandes argumentos. A nadie se le escapa que hay nombres más relevantes que otros en el equipo, pero cualquiera puede tirar del carro cuando le llega su hora. En ese sentido, han destacado dos nombres en estas semanas triunfales:
Víctor Sada y Fran Vázquez.
El regreso del base, después de su lesión, ha coincidido con la impresionante serie. No ha sido casual.
Sada ya es un director de juego hecho y derecho, a quien los dos años en Girona le han ido igual de bien que le fueron a
Marc Gasol. Con una capacidad atlética impresionante, ya no actúa cohibido como lo hacía antes de emigrar a Fontajau. Es de aquellos jugadores que destacan por sus intangibles, por esa capacidad de hacer cosas positivas que no tienen un reflejo estadístico.
Vázquez, mientras, ha adquirido un protagonismo y una continuidad que no tuvo siempre en anteriores temporadas. Y eso que se mueve en un puesto en el que la competencia no puede ser más numerosa. Pero cuando el pívot gallego está en onda, es imparable por su amplitud de recursos, lejos y cerca del aro, y por sus cualidades físicas. Este año se mueve en la misma línea que le llevó a ser seleccionado por los Orlando Magic en la primera ronda del draft. Y eso es positivo, aunque también puede reactivar sin duda el interés de la franquicia de la NBA por reclutarlo.
El Barça inicia el año con un partido de palabras mayores. Llega el líder al Palau. Llega el Tau de
Dusko Ivanovic. Y como en el deporte del siglo XXI está prohibido vivir del pasado, el equipo tiene ahora una nueva reválida, otra prueba de fuego. Una victoria ante el Tau sería la décima, y el sobresaliente para un grupo que se forjó con las máximas ambiciones y que ha demostrado en un mes de diciembre de ensueño que está en condiciones de competir ante cualquiera. Y eso es lo que hay que pedirle al Barça, que sea capaz de salir siempre a jugar con las mismas posibilidades de victoria, como mínimo, que su rival. Se llame Panathinaikos o Cajasol.