Martes, 16 de Diciembre de 2008 a las 15:08
El delantero
Javier Lunaro
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En una tertulia entre viejos cracks del fútbol mundial, en la cual estaba Michel Platiní, Franz Beckenbauer y Edson Arantes ‘Pelé’, uno de los puntos de vista que se daban como preponderantes era “proteger al delantero”. Y Pelé decía que no, que había que hacer labor social. Vamos, que el fútbol era una especie de cáritas para salvar a los niños de la calle, del vicio. Quizá a nadie le falte razón. Y después del partido del sábado y de ver como cosían a Messi a patadas, unos crean que lo que hay que hacer es “proteger al delantero” y otros hablen de “labor social”.
El partido del sábado fue como unas elecciones. Tras un resultado político, todos los partidos se sienten ganadores, creen que el pueblo está con ellos, haya el resultado que haya. En las columnas y tertulias de los medios de aquí se ensalzó que el Madrid no perdiera por un resultado abultado, que lo de Juande Ramos, el del inglés de profesor Maurer, tiene un mérito terrible porque supo defender. Pues, señores, si el mejor club de la historia aspira al autobús, apaga y vámonos.
Quien no se consuela es porque no quiere. Lógicamente queda mucha liga, pero desde el partido del sábado es posible que cambien muchas cosas. Ahora todo el mundo lo sabe todo. Lo de Messi no ha sido nada, la aparición del gran Palanca ha sido providencial, y de los otros canteranos no digamos, y Juande va a hacer un gran trabajo después de haber dirigido dos entrenamientos. Y la culpa, según Tomás Roncero, la tiene el árbitro, Medina Cantalejo, que va a pitar el Catalunya-Colombia de estas navidades. Y dos huevos duros. Claro que sí.