Jueves, 20 de Noviembre de 2008 a las 12:12
EL ESTRENO DE UN ÍDOLO EXBLAUGRANA Maradona gana en su debut como seleccionador argentino
MARCOS LÓPEZ
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La pelota no es suya. El balón ha dejado de pertenecerle porque anoche Diego Armando Maradona, al sentarse en el banquillo del Hampden Park de Glasgow, el mismo estadio donde debutó como jugador en 1979, se convirtió en el seleccionador de Argentina. Y transformó su condición de mito en la de un técnico terrenal, sometido al juicio de todos. Pero empezó bien. Buena mano la de Maradona. En solo ocho minutos, tras una gran jugada colectiva iniciada por un ambicioso Tévez, quien conectó luego con Jonás Gutiérrez para ser culminada por Maxi Rodríguez,
el Pelusa ya sonreía. Argentina ganó a Escocia (0-1). Pero el resultado no tenía valor. Ayer, no.
Ayer, el valor y el rango histórico de un amistoso cuyo único objetivo era para recaudar dinero por parte de la Asociación de Fútbol Argentino (AFA), se lo daba el estreno oficial de Maradona como técnico. Nadie preguntó antes del partido quién jugaba, una vez asumido que ni Messi, ni Riquelme, ni el
Kun Aguero, cada uno por razones diferentes, estaban fuera del escenario escocés. Nadie se interesó tampoco por el sistema táctico que emplearía el nuevo seleccionador. Era el regreso de Diego al fútbol. Muy cerca del campo, pero muy lejos del balón. Demasiado.
4-4-2 Y SIN ESTRELLAS
Apareció la albiceleste con un tradicional 4-4-2 --ni un solo invento táctico-- y un once sin estrellas: Carrizo en la portería, Zanetti, Demichelis, Heinze y Papa en la defensa; Mascherano, Gago, Maxi Rodríguez y Jonás Gutiérrez en el centro del campo, con Tévez y Lavazzi en el ataque. Cada vez que se levantaba Maradona del banquillo, el público escocés --no se llenó el estadio-- aplaudía. Todos tenían la certeza de que vivían un acontecimiento único. Diego, también. "Tranquilo, los chicos están bárbaros", le soltó el seleccionador a Carlos Bilardo, el director deportivo de la AFA, nada más concluir el calentamiento, minutos antes del estreno.
Bárbaros estuvieron los jugadores en el arranque del partido. Tenían prisa, mucha prisa, por complacer a su ídolo de la infancia. Él, desde el banquillo, miraba serio el partido al principio. Luego, concentrado. Después, chillaba. A veces, con un inevitable aire de preocupación, tal vez pensando solo en Giannina, su hija, la compañera del
Kun, con problemas en el embarazo de su primer hijo. Anoche, tras el debut, Maradona se subió a un avión privado, cedido por la FIFA, para desplazarse urgentemente a Madrid y estar con ella.
"ES UNA JOYA"
Con el cuerpo en Escocia y la cabeza en España, Maradona tuvo un debut contradictorio, sometido bajo ese rostro hierático a millones de emociones. En Argentina, en cambio,aparcaron por hora y media la crisis que sacude al país, como a todo el mundo, y ligaron, de nuevo, su destino a Maradona. Antes, dependía de sus pies, de esa prodigiosa zurda que les llevó al paraíso en México, hace ya 22 años. Ahora, en cambio, vive pendiente de sus manos para cambiar a un grupo que se había acostumbrado a perder.
"Maradona es una joya", confesó orgulloso Julio Grondona, el presidente de la AFA. "Estoy feliz de poder haberla disfrutado. Había que esperar el momento adecuado, de su maduración, que llegara a estar listo para esta responsabilidad. En la vida siempre hay una primera vez, y afortunadamente se dio. Todos estamos contentos", recordó un aliviado Grondona. En la noche del bautismo, Diego, el seleccionador que antes fue mito, ganó. Levantó feliz el puño, dejó el chándal de técnico para ser solo un padre preocupado.