Lunes, 10 de Noviembre de 2008 a las 10:52
• El delantero, que volvió a escuchar murmullos de desaprobación del Camp Nou, pudo liberarse al final Henry, el gol más fácil de su vida
Marcos López
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HENRY GOLPEA CON DUREZA Y RABIA EL BALON PARA ANOTAR A PUERTA VACIA Foto: Jordi Cotrina
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Si hubiera podido, Thierry Henry habría derribado la portería. Había acumulado tanta rabia en 82 minutos que debía descargarla de alguna manera. El francés eligió la más sencilla después de que Hleb, su viejo amigo del Arsenal, le dejara solo delante de la portería del Valladolid. Y sin portero. El gol más fácil de su vida. Tal vez. Disparó Henry con todo el alma para destrozar la red, cansado de que el Camp Nou, y con razón, susurrara cada ocasión fallada previamente.
"Sí, tenía rabia ese tiro. Mucha rabia en el gol porque antes había tenido un par de ocasiones que no pude aprovechar", confesó luego, vestido impecablemente, con traje marrón, corbata oscura, dispuesto a disfrutar del día y medio de fiesta que había concedido Guardiola a la plantilla tras el 6-0 al Valladolid. El técnico, consciente de que Henry juega cada semana un partido contra su mito, empeñado en derrotar, si es que puede, a su leyenda, no lo cambió. Decidió mantenerlo hasta el final del partido, obsesionado como anda Guardiola en rescatar al gran jugador que fue en su día.
Mientras llega, Henry convive con los murmullos del Camp Nou. El sábado, en medio de la fiesta colectiva que vive el barcelonismo, surgió la controvertida figura de Henry. Tiene, además, otro desafío por delante: suplir a Iniesta. ¿Es posible? Demasiados asuntos complicados se le acumulan al francés, a quien, sin embargo, no paran de lloverle los elogios.
"Estoy muy satisfecho con su trabajo", reiteró Guardiola el sábado.
"Thierry tiene más confianza que el año pasado, eso se nota", recalcó Xavi.
"No está en racha goleadora como Samuel, eso es evidente, pero desborda mucho, crea ocasiones y es excelente tenerlo con nosotros", añadió el segundo capitán azulgrana.
4 goles, 2 asistencias
A Henry esas palabras le suenan de maravilla. Pero lo que más le complace es comprobar que Guardiola no ha perdido la fe en él. Pese a todo lo que ha vivido en este inicio de temporada, el francés se agarra siempre a sus números: cuatro tantos lleva en la Liga y dos asistencias de gol ha dado (una a Etoo en San Mamés y otra a Gudjohnsen el sábado). Basta mirar el encuentro del francés ante el Valladolid. Necesitó cinco disparos a puerta para lograr un gol. A pase de Hleb. A regalo de Hleb. Tal vez, el gol más fácil de su vida, uno de los que más necesitó.
De ahí, esa rabia en un disparo que permitió acallar tanto murmullo en una noche donde Henry parecía un extraño. Aclamado Messi como siempre, rescatado casi de forma definitiva Etoo para la causa culé --no hace tanto se le despedía con bronca y malos rollos--, el único que queda por integrarse de verdad es Henry. Con Bojan, quien no jugó ni un minuto el sábado, no hay problema alguno porque la gente lo adora. Por lo que ya es, por lo que puede ser y por lo que se espera que sea. Con Henry, en cambio, la paciencia se acaba.