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  4 de Diciembre de 2008     Edición de las 22:05 h.  


 
Fútbol

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Lunes, 6 de Octubre de 2008 a las 10:02
• Guardiola comprende el enfado del 'nueve', pero le recuerda que es él quien manda
Los cambios de Etoo


Marcos López

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Entre tanta alegría y olas de entusiasmo, hubo un momento de tensión el sábado en el Camp Nou. Solo uno. Pero el público comprendió pronto que se trataba de un instante especial. Los jugadores, también. Puyol abandonó su posición para buscar a Etoo y, de paso, calmarlo. El delantero miró de mala gana hacia el cuarto árbitro cuando comprobó que era el hombre elegido para abandonar el campo. El primero que dejaba la fiesta y no por voluntad propia sino por decisión de Guardiola. Etoo se enfadó bastante. Mucho.
El delantero iba camino del banquillo, con el gesto contrariado, mientras el Camp Nou se temía entonces lo peor. El regreso del irascible Etoo. Pero Guardiola, consciente de cómo llegaba su goleador, le tendió la mano a ojos de miles de personas. Miles en el estadio, millones fuera. En ese instante, más tensión, más incertidumbre, más intriga. ¿Aceptaría Etoo? El técnico no solo le esperó con paciencia sino que, además, le aguantó la mirada. Llegó el delantero y cruzó la mano con Guardiola, mientras el público respiró aliviado. No solo eso. Con un cariñoso gesto, intuyendo lo que pasaba por la cabeza del camerunés, el entrenador le empujó al banquillo.
"Él quería seguir jugando, pero yo soy quien decide cuándo acaba", replicó después Guardiola en la sala de prensa, intentando acabar con un asunto que habría envenenado una memorable goleada. En dos ocasiones le preguntaron a Guardiola por el enfado, en ambos admitió el malestar del delantero. En casos así, mejor no esconder la verdad, piensa el técnico. "Sé que él siempre quiere jugar, pero yo soy el entrenador. Evidentemente que no le ha sentado bien porque es un jugador con mucho carácter. Pero es lo que hay y punto", replicó Guardiola.

El silencio de Samuel
Después de ser enviado cariñosamente al banquillo por su entrenador, Etoo digirió en silencio su rabia por no haber podido acabar un partido completo desde el pasado 13 de septiembre. Aunque luego se levantó para festejar primero el extraordinario tanto de Henry y después abrazarse con el francés. Acabado el partido, no se volvió a ver al camerunés, quien prefirió esquivar su encuentro con la prensa. Hay noches en que resulta mucho más beneficioso estar callado. Sus goles ya hablan por Etoo: ocho tantos lleva en 10 partidos oficiales. Una cifra asombrosa, digna del mejor Etoo. .


 

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