Lunes, 6 de Octubre de 2008 a las 9:57
UN EQUIPO EN RACHA Los jugadores del Barça ensalzan el nuevo espíritu colectivo como una de las claves del éxito
DAVID TORRAS / MARCOS LÓPEZ
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Leo Messi se llevó la gloria del 6-1, pero en el vestuario se compartieron los honores de una noche inolvidable, de la misma forma que en el campo se comparten las responsabilidades, en un símbolo del espíritu colectivo que impera en el Barça de Guardiola. Para bien o para mal, todos van a una, concienciados de que es el único camino para salir adelante y no caer en los pecados del pasado. Messi está por encima de todos, pero ni siquiera él se siente con derecho a ir por libre dentro y fuera del campo, como ocurrió en los últimos tiempos de Ronaldinho.
"Si tuviera que definir el partido, diría que es el triunfo del colectivo, sí, eso es", comentaba Iniesta, uno de los que siempre se ha distinguido por pensar más en los demás que en sí mismo, por imaginar jugadas para que los otros las culminen. Como Xavi. A ellos no les silban los oídos cuando Guardiola pregona un día sí y otro también que lo importante es el equipo, un sentimiento que se había perdido y que se ha recuperado. Salta a la vista. A la hora de presionar, a la hora de correr, a la hora de celebrar los goles, sin distinciones entre titulares y suplentes...
EMPATADO CON EL MADRID
Del primero al último, todos se sienten responsables del destino del equipo. En la miseria (Numancia) o en la abundancia (Atlético). Curioso. Del primer parón, tras la derrota en Soria, al de ahora, nada parece igual. Pero ahí dentro, el grupo es el mismo, y ni siquiera en esos primeros pasos, cuando entre el entorno crecían las dudas, se perdió la confianza.
Ahora, tiene mucho más a lo que agarrarse: seis victorias consecutivas, el respeto que otorga el 6-1 y verse empatado a puntos con el Madrid, tras el 2-2 que arrancó ayer el Espanyol. Pero tan o más importante que este marcador han resultado las dos victorias
in extremis ante Espanyol y Shakthar. "En esos partidos demostramos que somos un equipo. El año pasado no sé si podríamos haber remontado", admitió Henry, en una reflexión compartida por todos y en la que Gudjohnsen, uno de los que anda reivindicándose, abundó: "Henry tiene razón. Es difícil de explicar. No es cuestión de sacrificio, pero ahora somos un equipo, presionamos todos juntos, los goles son de todos y los errores, también. Y, además, el público viene al campo a disfrutar otra vez. Ha vuelto el espíritu del Barça".
LA RUEDA DE LOS PENALTIS
Henry y Gudjohnsen son de los que desaparecerán durante dos semanas para ir con sus selecciones. En realidad, desaparecen casi todos. Guardiola les ha dado deberes. El sábado, mientras cenaban en el estadio después del partido, además de felicitarles, les dio un encargo. "Cuando volváis, en el avión, ir pensando ya en el partido del Athletic".
Cuando vuelvan también deberán tener una charla sobre el lanzamiento de los penaltis. O no hace falta. "A mí también me ha sorprendido que lo tirara Etoo. No sé cómo lo tienen montado. Me lo tendrán que explicar", dijo, haciéndose el despistado, como si no controlara ese detalle, él, que no deja casi ningún cabo suelto.
De hecho, poco a poco, va atando uno tras otro, dándole forma al equipo. Por más rotaciones que haga, Guardiola empieza a dar signos de cuáles son las piezas que mejor le cuadran. Y en ese ideal nunca faltarán ni Xavi ni Iniesta, sus dos grandes debilidades. Busquets también se está uniendo a una pareja con la que comparte escuela. Etoo está por delante de Henry. Y, claro, Messi está por delante de cualquiera. También del
Kun Agüero, por supuesto.
Maradona no se ha dejado oír todavía. A ver qué dice ahora. Igual sería bueno que volviera a lanzar algún reproche sobre Messi, a quien ha desheredado en favor de su yerno, y a quien acusó de "chupón". El Barça se lo agradecerá. No hay nada mejor que le piquen para que la
Pulga haga de las suyas. Con él, el Barça puede estar tranquilo. De momento, estas dos semanas.