el entorno . com  -  Noticiario del Barça
  4 de Diciembre de 2008     Edición de las 22:05 h.  


 
Fútbol

Ver noticias de barça
Domingo, 28 de Septiembre de 2008 a las 10:03
Un penalti polémico da la victoria al Barça in extremis


JOAN DOMÈNECH

PUBLICIDAD
De penalti y en el último minuto. De penalti polémico e inexistente. Injusto pero que impartió justicia en el césped, estrictamente en el césped. El Barça mereció ganar un derbi crispado y violento en las gradas, pasional y volcánico en todos los rincones, provocando un extraordinario, mayúsculo y merecido enfado en la parroquia del Espanyol (1-2). Emocionante, sin embargo, con un Barça que debía haber ganado sin problemas a poco que hubiera estado fino ante la portería y con un Espanyol que mereció llevarse el empate por un magnífico ejercicio de supervivencia.
El derbi del cierre de Montjuïc, el derbi de los canteranos, el derbi sin tensión perpetuó la inacabable rivalidad barcelonesa y derivó en un escándalo. Solo ganaron los alborotadores, los violentos, y también el afán de notoriedad del árbitro, que fomentó la crispación con sus decisiones, casi siempre erróneas, como el penalti transformado por Messi.

DOS POSTES AZULGRANAS
El encuentro devolvió al Barça al desierto, como si hubiera ya acabado su breve tránsito por el oasis goleador de los últimos partidos. Chutó y chutó, dale que te pego. Aparecieron un cuerpo, unas piernas o los larguísimos brazos de Kameni para impedirlo. Los azulgranas jurarán que hasta se movió el travesaño para repeler un derechazo de Xavi y el poste derecho de Kameni se desplazó para abortar un tiro de Henry. Habrían podido sentenciar el partido mucho antes del último cuarto de hora, cuando por fin encontraron la red.
Se coló Messi por la derecha, sometiendo a Chica a una verdadera tortura, se peleó Henry con Jarque en los balones aéreos, desbordó Iniesta por la izquierda. Lo hizo todo el Barça, apoyándose en una encomiable presión en el centro del campo que le permitió jugar siempre en la parcela local, mientras el Espanyol, con el paraguas abierto, capeaba el temporal como podía. Sufriendo lo indecible, en un maravilloso ejercicio de supervivencia ante el dominio forastero, diezmado como estaba antes de empezar por las numerosas bajas que sufría.

EL ESPANYOL, CON DIEZ
La victoria es el fin, y no importan los medios. Valen las trampas, incluso, dijo Tintín Márquez en la víspera, para llevarse el derbi. No hizo trampas el Espanyol. Fue pillo y espabilado. Pillo y espabilado como Luis García, que desequilibró a Valdés en la jugada del gol ante la ceguera del árbitro y del juez de línea. Los pericos intentaron conservar el gol de Coro, el hombre de los milagros blanquiazules, con 10 en el campo tras la expulsión de Nené al filo del descanso, pero perdieron dos puntos.
Cogidos de la mano y atrincherados atrás, formando una doble barrera frente a Kameni, esperando las embestidas de la caballería azulgrana. Así discurrió toda la segunda mitad. Guardiola metía delanteros y Márquez no metía nada porque no tenía más defensas que los cuatro del principio. Esa exuberancia azulgrana se tornó exceso, empacho, porque atacó cada vez peor hasta que Guardiola pudo reunir a sus muchachos durante el parón para aclarar conceptos. Los aclararon un rebote y un penalti, con el Espanyol medio ahogado, sin poder llegar a la orilla después de nadar 90 minutos a contra corriente.


 

elentorno.com. © Copyright 2000-08, Todos los derechos reservados
Todas las marcas y logotipos son propiedad de sus respectivos dueños.