Lunes, 22 de Septiembre de 2008 a las 10:38
• El Barça combate el escepticismo con un juego esperanzador y una impactante goleada en Gijón Golpe de autoridad
DAVID TORRAS
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El Barça se enchufó ayer a la Liga con un golpe de autoridad, con uno de esos marcadores que dejan huella y que imponen respeto, justo lo que el club y el equipo han ido perdiendo en los dos últimos años y que se esfuerzan en recuperar a toda prisa. Ayer, más allá del impactante 1-6 que le endosó al Sporting, el Barça ofreció signos de lo que puede llegar a ser si sigue por este camino. Le queda mucho por hacer, pero lo que va haciendo, poco o mucho, según quien lo mire, pinta bien.
Pinta bien la conexión Xavi-Iniesta, y ese afán de jugar todos a una, y que el balón vaya tan rápido, y que Busquets vuelva a entrar en escena al lado de un montón de gente de casa. Ayer, la alineación empezó y acabó con seis canteranos. Y vuelve a pintar bien Messi que, como en el último precedente de una gran goleada, metió dos goles. Sucedió hace dos años, por cierto, un detalle a tener en cuenta para ser prudente. Se ganó 0-6 y, al final de curso, no se ganó nada. Así que el marcador no lo es todo. Falta mucho. Falta, por ejemplo, que Etoo y Henry pinten mejor, si es que realmente pueden hacerlo. Ya se verá. Etoo marcó ayer un gol que ya era de Puyol, y Henry estaba en casa.
UN PEQUEÑO ALICIENTE
De una semana a otra, el Barça no ha cambiado tanto. El fondo es el mismo, pero el envoltorio es muy distinto. Entre el 1-1 con el Racing y el 1-6, lo que más ha cambiado es eso, los números, el set de goles que le cayó al Sporting y los que quedaron a medio camino en el Camp Nou ante un Racing que jugó con el candado puesto, a diferencia de lo que hizo ayer frente al Madrid. El equipo de Schuster le mató a la contra --opción imposible hace una semana-- después de ir mendigando todo el partido, en una actuación desastrosa.
Pero con la destacada excepción de Johan Cruyff y los encendidos elogios que dedicó a la actuación azulgrana en su artículo en EL PERIÓDICO, muy pocos miraron con buenos ojos el empate ante el Racing, sobre todo, con el antecedente de la derrota en Soria. Sin goles, es difícil convencer y más a quienes andan escépticos desde el primer día, a quienes necesitan tocar para creer, a quienes les cuesta entregarse porque están desencantados con el club o escarmentados con el equipo. Ayer, al fin, recibieron lo que querían. Fútbol, que lo hubo, y goles.
Ayer disfrutaron de lo que echaban en falta y, aunque habrá quien rebaje méritos por la condición del rival, otros tendrán un pequeño aliciente para recuperar algo de la esperanza perdida y quién sabe si para volver al asiento que muchos han dejado libre en el Camp Nou. El miércoles, con la visita del Betis, será un buen día para palpar el ambiente. Este equipo tendrá que reconstruir la ilusión lentamente, y andar con pies de plomo, consciente de que cualquier pequeño resbalón le hará caer rodando y perder de un tirón todo lo que haya avanzado.
LA FRONTERA DE LOS 100 DÍAS
En la frontera de los 100 días desde que tomó el mando, Pep Guardiola, que no pidió más gracia ni paciencia de la que cada uno quisiera concederle, anda dándole a las teclas en busca de la fórmula que le permita poder seguir adelante encerrado en las entrañas del Camp Nou, de vídeo en vídeo y busca de la fórmula que le permita jugar como lo hizo ayer, o seguramente mejor, porque nunca ha sido demasiado conformista. Antes del partido, dijo que lo que necesitaban era una obviedad: ganar. Y el temor de una derrota flotaba junto a la posible deshonra de ver al Barça en la cola de la Liga. Hoy, es noveno. Pero, sobre todo, hoy es mucho más respetado.
CAMINO DEL DERBI
De una semana a otra, pues, el Barça parece otro y no lo es tanto. Liquidó el estreno en la Champions con goles pero sin tanto juego como ante el Racing y, ayer, redondeó la obra con detalles que refuerzan la idea de que este equipo trabaja día a día, y que no deja nada en el aire por más que sea víctima de algunos desajustes en defensa. Y, por suerte, esta semana no habrá mucho tiempo para debates. El balón no se para y eso es lo que más desea Guardiola. Que la pelota ruede. Deprisa, deprisa. El miércoles, en el Camp Nou, y el sábado en Montjuïc. El primer derbi de Guardiola y Márquez, de Pep y de
Tintín. Un derbi entre gente de casa.